- "La inversión en educación cada vez es mayor y el rendimiento académico es peor"
- "Los padres tienen que tomarse en serio la educación de sus hijos"
Los estudiantes españoles de quince años no entienden bien lo que leen, han perdido nivel en matemáticas y se han estancado en ciencias. Así lo revela el Informe PISA 2006 [enlace a un documento .pdf], que compara el rendimiento académico de los escolares de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Javier Tourón Figueroa (Vigo, 1951), profesor de Pedagogía de la Universidad de Navarra, considera que uno de los factores que explican estos resultados son los frecuentes cambios en el sistema educativo, y asegura que "los políticos tienen interés en controlarlo porque es un mecanismo de nacionalización de las conciencias".
¿Quién es el responsable de estos resultados?
Los padres y las escuelas tienen parte de responsabilidad; pero más responsables son las Administraciones, porque se ocupan de delinear las políticas educativas. En un país donde la educación está intervenida, donde los currículos están determinados por el Ministerio o por las comunidades autónomas, la capacidad de maniobra de las familias y de los centros educativos es muy pequeña.
¿Cómo es posible que un estudiante llegue a cuarto de la ESO sin entender bien lo que lee?
Porque las destrezas instrumentales básicas no se están atendiendo. Nos distraemos con otras cosas menos importantes, y los alumnos no adquieren los rudimentos de la lectura. Es frecuentísimo que los alumnos no sepan leer, porque no respetan los signos de puntuación y, así, las oraciones y los textos pierden sentido. El problema está en que no se han establecido mecanismos de evaluación periódicos y sistemáticos que permitan detectar y corregir los déficits en el aprendizaje de los alumnos. El sistema educativo y la Administración necesitan esa información para saber dónde hay que poner los recursos, y la sociedad tiene derecho a conocer el nivel instructivo de los estudiantes, porque la educación se financia con el dinero de todos.
La ministra de Educación, Mercedes Cabrera, ha afirmado que el Informe PISA "nos sitúa junto con la media de la OCDE, a centésimas de algunos países de los que más respetamos y con los cuales queremos compararnos"...
Aunque estemos cerca de la media, eso es un comentario excesivamente superficial. Hay que mirar hacia arriba en la clasificación, y España todavía está muy lejos de Finlandia y de otros países. También es importante elaborar un análisis cuantitativo de los resultados para conocer las fortalezas y las debilidades del sistema. Pero los políticos rehúyen este tipo de análisis porque es más minucioso y pone en evidencia lo que está mal en el sistema.
Factores
¿Cómo influye la presencia de inmigrantes en las aulas?
Si los inmigrantes no son de habla castellana, es obvio que tiene un impacto negativo. Además, los inmigrantes que proceden de sistemas educativos peores que el nuestro llegan a España lógicamente con un nivel de formación inferior. Pero el problema es que todavía no hemos sido capaces de gestionar adecuadamente la diversidad en el aula. Habría que individualizar la enseñanza lo más posible para remediar los déficits que los inmigrantes puedan tener.
¿El nivel sociocultural de los padres determina el rendimiento académico de los hijos?
No lo determina; pero influye de manera muy notable. En general, los padres con niveles de estudios más altos tienen una posición económica superior, disponen de más recursos en su hogar y valoran más la cultura y la escuela. Por el contrario, los padres que no tienen estudios o que tienen estudios primarios presentan un nivel de renta más bajo, valoran menos la cultura y la escuela, y prefieren que sus hijos salgan a trabajar cuanto antes.
Según el Informe PISA, el rendimiento académico es superior en los centros privados que en los públicos. ¿A qué se debe esta diferencia?
En general, los centros privados son más eficientes por su nivel de organización, por la gestión que hacen de los recursos y por el hecho de pertenecer a un particular o a una organización privada.
Existe la idea de que no se premia el esfuerzo ni la excelencia y que, por otro lado, se rebaja el nivel educativo, de manera que salen perjudicados los alumnos más brillantes. ¿Esta idea se corresponde con la realidad?
Absolutamente. El Informe PISA destaca que el sistema español es equitativo porque los resultados de los alumnos que han participado en él están en torno a la media, es decir, que los resultados son malos para todos. Eso es intolerable. Un sistema es equitativo de verdad cuando a cada alumno se le da el tipo de educación que necesita para desarrollar al máximo su potencialidad. En ese sentido, el sistema español es poco equitativo, porque está orientado al alumno medio y la capacidad de los más brillantes no es adecuadamente estimulada. La atención a los más capaces y la promoción de la excelencia es una asignatura pendiente del sistema español.
Soluciones
¿La Ley Orgánica de Educación será capaz de afrontar estos problemas?
Ninguna ley puede afrontar los problemas. Las leyes establecen un marco que permite a las personas actuar en su ámbito de competencia con la máxima eficacia; pero los problemas los tienen que afrontar las personas. Los responsables del sistema educativo (los padres, los profesores y los centros) tienen que tomar carta en el asunto. Hay que entender que, en el sistema educativo, se fragua el futuro de la sociedad. En España, somos demasiado pasivos y dejamos todo en manos del Estado y de la ministra, como si fueran la Providencia. Pero aquí la sociedad civil tiene mucho que decir, y los agentes sociales tienen que implicarse más.
Finlandia tiene uno de los mejores sistemas educativos del mundo. ¿Por qué?
Hay tres razones relevantes. En primer lugar, los profesores son personas altamente cualificadas, reciben un salario alto y están socialmente reconocidos, cosa que no ocurre en España. Además, el sistema didáctico es muy participativo, y los alumnos llevan a cabo un aprendizaje colaborativo. La tercera razón es que todos los partidos políticos se han puesto de acuerdo en no tocar el sistema educativo. Esto no ocurre en España, donde estamos cambiando de leyes constantemente. ¿Por qué tienen tanto interés los políticos en controlar el sistema educativo? Porque es un mecanismo de nacionalización de las conciencias. Si no, ¿por qué no dejan a los profesionales y a las familias que enseñen lo que quieran y luego se sometan a unos filtros de evaluación, como sucede en otros países? Aquí se trata a los ciudadanos y a los profesionales como adolescentes e irresponsables.
España invierte en educación un 1,1% menos que la media de los países de la OCDE. ¿Sería conveniente aumentar el gasto?
No existe una relación directa entre la inversión y los resultados. De hecho: la inversión cada vez es mayor y el rendimiento cada vez es peor. Lo que importa es el gasto eficiente. Por eso, hay que saber dónde invertir los recursos para que el rendimiento académico sea más alto.
¿Qué medidas se podrían adoptar para mejorar el sistema educativo español?
Hay que apostar por una escuela más individualizada, adaptada a las necesidades particulares de los aprendices, en la que se utilicen las nuevas tecnologías de una manera más extensa y eficiente. También hay que mejorar el proceso de enseñanza. Por otro lado, los padres tienen que comprender que la educación de los hijos tienen su principal foco en la familia y que la escuela no es más que un complemento para la formación intelectual. Estamos en una cultura donde los padres satisfacen todos los requerimientos de los hijos y son poco exigentes con ellos. Los padres tienen que tomarse en serio la educación de sus hijos y plantearse qué valores quieren transmitirles.



