La opinión pública no surge por arte de magia. Ese modo común y colectivo de pensar y sentir que existe en un grupo social en unas circunstancias determinadas se forma por el hecho de que un gran número de personas asume como verdadero y justo lo que algunas personalidades o grupos dotados de autoridad piensan y dicen.
Cabe suponer que el común de las gentes reconoce cierta autoridad a esas personalidades o grupos por su defensa de la verdad y del bien. Pero conviene tener en cuenta que esas personalidades o grupos pueden estar sometidos a intereses de parte —de índole económica, ideológica o política— y prevalerse de su autoridad en beneficio propio, subvirtiendo la verdad y el bien.
Así ocurre en la obra de teatro Un enemigo del pueblo, del dramaturgo noruego Henrik Ibsen. El protagonista es el doctor Tomás Stockman, fundador y médico de un balneario que constituye la principal fuente de riqueza de la ciudad donde vive. El doctor descubre que las aguas del balneario contienen sustancias en descomposición y gran cantidad de infusorios, de manera que resultan perjudiciales para la salud.
En un principio, Stockman parece contar con el favor de la opinión pública... hasta que aparece su hermano, el alcalde y presidente de la Sociedad del Balneario, Pedro Stockman, representante de la autoridad política. Podríamos pensar que el alcalde, guardián del interés de la ciudad, está contento con el descubrimiento que ha hecho su hermano y piensa tomar las medidas oportunas para reformar el balneario. Nada más lejos de la realidad. El alcalde se opone a la publicación de la noticia porque teme que se seque la principal fuente de riqueza de la ciudad y que, como consecuencia, prosperen otras estaciones balnearias.
Existe un motivo más —éste de carácter personal— por el cual Pedro Stockman es contrario a la propagación del descubrimiento: cree que le puede perjudicar en su calidad de alcalde. Según sus ideas políticas, "las iniciativas particulares deben supeditarse al interés general, o mejor dicho, a las autoridades, pues para tal fin han sido designadas".
Analizamos ahora la postura del presidente de la Sociedad de Propietarios, Aslaksen, símbolo de la autoridad económica. Este personaje se muestra inicialmente a favor de la reforma del balneario, consciente de la importancia que posee este establecimiento para el comercio local. Pero cuando se entera de que la reforma durará dos años y costará doscientas mil coronas, a pagar entre todos los contribuyentes de la ciudad, las aguas del balneario le parecen menos contaminadas, como si los detritus y los infusorios se hubieran vuelto inocuos de repente. Aslaksen cambia, pues, de opinión y tacha el descubrimiento del doctor Stockman de "fantasía" y de "falta imperdonable".
La autoridad política pretende silenciar el problema, la autoridad económica se niega a rascarse el bolsillo... y ¿la prensa? La prensa tiene la misión de ser el ojo a través del cual los ciudadanos conocen la realidad que les rodea. Además, es conocida como el "cuarto poder" dado que ejerce una enorme influencia social, equiparable a la del ejecutivo, el legislativo y el judicial.
Pues bien: en la ciudad donde se desarrolla, existe un diario, significativamente titulado La Voz del Pueblo, que dirige el periodista Hovstad. Nada más conocer la noticia de que las aguas del balneario son insalubres, Hovstad se apresta a publicarla, con el legítimo deseo de echar al alcalde y a sus adláteres del Ayuntamiento y colocar en su lugar a personas liberales.
Sin embargo, la prensa, el cuarto poder... —llámese como se quiera— también está mediatizado por intereses de parte. Al presentar a Aslaksen, omití un dato relevante que me gustaría señalar ahora: es el impresor de La Voz del Pueblo. Por tanto, si el impresor califica de "fantasía" el descubrimiento del doctor Stockman, el periodista, Hovstad, cede a su propósito de publicar la noticia y, antes al contrario, incluye en las páginas del periódico una nota en la que el alcalde "aclara" a su manera el asunto de las aguas del balneario.
Cuando los actores encargados de configurar la opinión pública prevarican, la opinión pública se corrompe porque la sociedad asume como verdaderas y justas las mentiras que convienen a las personalidades o grupos investidos de autoridad para proteger sus propios intereses.
Así sucede en el cuarto acto de la obra. La masa aclama al alcalde que oculta la contaminación de las aguas del balneario, al comerciante que se opone a contribuir a la reforma del establecimiento y al periodista que se abstiene de publicar una noticia de sumo interés, mientras que declara "enemigo del pueblo" al doctor que ha realizado una importantísimo descubrimiento para la ciudad. El mundo al revés.
Afirma el doctor Stockman al final de la obra, cuando se dispone a vivir marginado de sus conciudadanos, que "el hombre más poderoso del mundo es el que está más solo". A mi modo de ver, esta frase tiene sentido únicamente cuando la opinión pública está corrompida.
En efecto: cuando los actores llamados a crear la opinión pública se aprovechan de su autoridad para mirar por sus propios intereses, subvirtiendo el bien y la verdad, los individuos se convierten en títeres al servicio del alcalde, el comerciante o el periodista de turno. Son "plebeyos morales", en palabras del doctor Stockman, pues "opinan lo que sus superiores opinan", con lacayuna sumisión.
Por el contrario, el hombre que está solo escapa a la influencia de las personalidades o grupos que, revestidos de autoridad, moldean a su antojo la opinión pública, y es capaz de opinar con libertad. En ese sentido, tiene razón el doctor Stockman: el hombre más poderoso es el que está más solo.



