Categoría: Reportajes
6 Mayo 2009
Nunca me interesó mucho ni poco el periodismo como tal periodismo, y lo tomé como medio más que como fin, procurando desde mis primeros momentos hacer literatura en periódicos más exactamente que periodismo literario
(César González-Ruano, Memorias)
César González-Ruano y Garrastazu de la Sota nació el 22 de febrero de 1903 en Madrid, en el seno de una familia de origen cántabro. A los dieciséis años, comenzó a cursar la carrera de Derecho "sin ningún entusiasmo", pues tenía una clara vocación literaria.
Ruano es conocido hoy en día por su faceta como articulista (se calcula que escribió unas treinta mil columnas a lo largo de su vida) y como memorialista (Mi medio siglo se confiesa a medias, 1951). Sin embargo, cultivó casi todos los géneros literarios.
De hecho: comienza su carrera literaria como poeta. Su primer libro fue un poemario titulado De la locura, del pecado y de la muerte (1920). En los años inmediatamente posteriores, dio a la imprenta una decena de libros, entre los que destaca Viaducto (1925), de estilo ultraísta. Y en la década de los cuarenta, vuelve a publicar algunas obras poéticas, como Balada de Cherche-Midi (1944).
También hay que mencionar su labor como biógrafo. Escribió la vida de Julio Cejador, Eduardo Zamacois, Eugenio Noel, José María Acosta (1927), Zola (1930), Unamuno, Casanova y Baudelaire (1931), el general Sanjurjo (1932), Miguel Primo de Rivera (1935), Mata-Hari (1943), etc.
Cultivó la narrativa larga y breve. Las novelas Circe (1935) y Ni César ni nada (1951) son un ejemplo de ello. Por último, llegó a componer dos obras de teatro: La luna en las manos (que se estrenaría en 1935) y Puerto de Santa María (en 1942).
Vamos a profundizar ahora en la faceta periodística de Ruano. En 1919, el mismo año en que ingresaba en la Universidad, hizo sus primeros pinitos en el semanario La Defensa, de Sigüenza (Guadalajara). Cuando hubo terminado los estudios de Derecho en 1925, trabajó en una empresa petrolera, en una compañía de seguros y en una garita de consumos. Pero Ruano estaba llamado a las letras y, así, en 1926 se incorpora al diario La Época, que dirigía el marqués de Valdeiglesias.
Era algo así como el diario de buen tono entre la vieja sociedad que leía La Época, aunque, para enterarse un poco más de lo que ocurría en el mundo, tuviera que comprar otro diario menos distinguido, pero más informado.
Ruano desempeñó tareas menores en este periódico. Después de varios meses trabajando allí, el director le llamó un día al despacho, le felicitó por su trabajo y le entregó un billete de veinticinco pesetas...
Ese mismo día, Ruano se reunía con Miguel Fontdevila, director de El Heraldo de Madrid, para colaborar en sus páginas.
Me dijo muy claro que él quería poca literatura. Cosas del día, interviús y reportajes o artículos muy sobre la marcha de las cosas.
De su paso por El Heraldo de Madrid recuerda:
Dentro de un fabuloso desorden, todo marchaba bien, y el periódico, hecho con cuatro cuartos y unas gentes dormidas y medio borrachas, se vendía como agua entre el gran público y también era leído por los intelectuales.
Ruano entrevista en 1927 a cinco ministros del Directorio Civil. Las interviús no se publicaron en su momento por la oposición de Miguel Primo de Rivera. Hubo que esperar tres años para que vieran la luz, en el libro El momento político de España a través del reportaje y la interviú. En 1930, entrevista también a José Antonio Primo de Rivera y a Miguel de Unamuno. Según el investigador Carlos García Santa Cecilia, las entrevistas de Ruano se caracterizan por las preguntas breves, directas, incisivas, incluso impertinentes.
Por aquella temporada yo hice uno de mis mayores esfuerzos periodísticos. Interviuvaba a todo el mundo, escribía artículos, firmaba largos reportajes… ¡Y qué poco en realidad me interesaba todo aquello! Pero era el momento del esfuerzo. Había que situarse, que ganar un nombre que ya aplicaría después a otras cosas más de mi gusto, y había también que ganar dinero, puesto que vivía a cuerpo limpio sólo de mi pluma.
En abril de 1931, El Heraldo de Madrid celebró el advenimiento de la República, y Ruano también. En aquel tiempo, era un convencido liberal que luchaba por un régimen republicano. No es de extrañar, pues, que escribiera cosas tales como que la monarquía no es "mucho más que la filatelia". Sin embargo, pronto se distanciará de la República y abrazará el monarquismo.
Con motivo del lanzamiento de Baudelaire, en el verano de 1931, conoció a Juan Pujol, recién nombrado director de Informaciones, y empezó a colaborar para este rotativo.
Pujol puso en mí desde el primer momento toda su confianza y creo sinceramente que le ayudé bastante en resucitar aquel cadáver que había cogido entre las manos y que empezó a venderse bastante bien como el mejor periódico de la tarde que estaba abiertamente frente al régimen.
Ruano se ocupaba de una sección diaria de comentarios de actualidad y de una página literaria semanal. Además, escribía un artículo diario, y repasaba y seleccionaba una parte de la colaboración.
Pues bien: una de las columnas que publicó para Informaciones, concretamente la del 23 de noviembre, fue galardonada en abril de 1932 con el Premio Mariano de Cavia, que concede el diario ABC. La columna se titulaba "Señora: ¿se le ha perdido a usted un niño?" y
era un comentario a un triste suceso de la actualidad madrileña, el abandono de un niño de año y medio en plena ciudad. Es uno de los artículos más breves que he escrito en mi vida.
El Cavia le franquea las puertas de ABC. Firmó con esta cabecera un contrato de exclusividad para la prensa madrileña. No obstante, escribirá bajo seudónimo algunos artículos para Informaciones, para La Nación y para la revista Acción Española.
En 1933, el director de ABC, Juan Ignacio Luca de Tena, le mandó como corresponsal a Berlín. La primera crónica que envía desde la capital de Alemania aparece el 3 de marzo, mes en el que Hitler ganó las elecciones legislativas. La última, el 16 de agosto. En sus textos, ensalza la figura del Führer y se rinde ante el ascenso del régimen nazi. Sostiene que el nacionalsocialismo no es una ideología de derechas puesto que defiende políticas sociales, y plantea la posibilidad de una restauración imperial en Alemania.
Debía haber permanecido en Berlín un mínimo de un año, y no aguanté sino seis meses. Me comía el deseo de volver a España y de escribir mil cosas y no las de Adolf Hitler por muy importantes que éstas fueran para el mundo.
La mayoría de las crónicas que escribió en Alemania se incluyen en Seis meses con los "nazis" (Una revolución nacional), un libro que vio la luz en octubre de 1933 y que contó con la subvención del Ministerio de Propaganda nazi a través de la Embajada alemana en Madrid.
En enero de 1934, fue enviado a Marruecos para averiguar qué había de cierto en el rumor —entonces no se hablaba de "leyendas urbanas"— según el cual todavía quedaban prisioneros españoles en manos de los rifeños trece años después del desastre de Annual.
Escribí entonces unos quince artículos para ABC con lo que había encontrado; poca cosa: desertores, alemanes aventureros que vivían islamizados y algún viejo fugado del presidio de Ceuta.
Asegura Ruano que, en los años 1934 y 1935, sus artículos en ABC "iban a la cabeza de la colaboración española". Vamos a abrir un paréntesis en el desarrollo de la biografía periodística de Ruano para abordar sus ideas acerca del artículo (que también llamaba "crónica"). Seguiremos en este punto al profesor Juan Gracia Armendáriz. Ruano concibe el artículo como un género literario en el que prima el carácter estético, y el elemento informativo no es sino una excusa para la escritura. Tiene que reflejar la subjetividad del autor, debe presentar una estructura y una unidad de contenido, y ha de ser fluido.
El artículo debe partir de asuntos menudos para remontarse a la categoría. Ruano se inspiraba en las gacetillas, en los anuncios por palabras, en su situación personal, en sus recuerdos... Poseía una facilidad extraordinaria para convertir cualquier cosa en una columna, hasta el punto de que era capaz de componer cuatro o cinco en una sola mañana.
Ruano piensa que el artículo enriqueció el periódico:
La literatura, por primera vez, bajó al periódico por necesidad económica, y no queriendo renunciar a sus mensajes y a su destino, a sus derechos y esperanzas, subió el periódico casi casi hasta su altura natural. Éste es el secreto, bien poco misterioso, de una generación de cronistas, de una generación que sin precedentes era un auténtica generación de escritores en periódico, no de periodistas que hicieran algo de literatura.
En 1934, recibió amenazas de las Juventudes Socialistas por unos artículos que había publicado en ABC, Informaciones y el semanario Gracia y Justicia contra Manuel Azaña, Indalecio Prieto y otros dirigentes republicanos. Para preservar su seguridad, Falange Española le proporcionaría un guardaespaldas.
En marzo de 1936, emprende un viaje de recreo a Italia que, en principio, iba a durar tres o cuatro semanas. Como su estancia se prolongaba, el nuevo director de ABC, Luis de Galinsoga, le ofreció el puesto de corresponsal en Roma, y Ruano lo aceptó.
Estalló a las pocas semanas la Guerra Civil española.
Logré ponerme en relación con la Junta de Gobierno Nacional en Burgos y con ABC de Sevilla ofreciéndome a la disposición y mejor parecer del Movimiento y pidiendo instrucciones de qué debía de hacer y dónde me consideraban más útil.
Durante un tiempo, trabajó como agregado de prensa en la Embajada española en Roma. Además de su colaboración con ABC, escribió artículos para el periódico España, que había fundado Gregorio Corrochano en Tánger. Y en 1938, entrevistó a Mussolini, a quien califica en sus Memorias como "el hombre más importante que tuvo Italia y quizá Europa en nuestro tiempo".
ABC le manda de nuevo a Berlín a finales de 1939.
Por un lado, me gustaba la idea de ir a Alemania, pero, por otro, me fastidiaba mucho encauzarme en una vida regular y vivir, sin emoción ni libertad, de un trabajo periodístico, que sólo la miopía de las gentes y la vanidad de los compañeros podían confundir con la literatura. Aquellas letras menores que debería yo despachar a diario por el telégrafo tenían algo de empleo, de burocracia de la profesión libre, y nunca, en realidad, me entusiasmaron, porque hay que hablar de lo que pasa, y lo que pasa es precisamente lo contrario de lo que queda, y porque cada vez estoy más seguro de que lo interesante en un escritor no es que nos cuente eso de lo que pasa, sino lo que le pasa, lo que le ocurre a él. Todo lo que directamente o indirectamente no es autobiografía acaba por no ser nada.
Ruano —que se consideraba escritor en periódicos, y no periodista— se aburría redactando comentarios a las noticias de guerra y política que evacuaba el Ministerio de Propaganda. Así que abandonó la corresponsalía y se trasladó a París en octubre de 1940.
Escribí a ABC una extensa carta en la que comunicaba mis deseos de volver a Roma, diciéndoles que como sabía ocupada aquella corresponsalía, esperaría en París el tiempo que fuera necesario, manteniendo con el periódico una simple colaboración literaria. [...] Quedé echado del periódico poco más o menos que como una criada, cosa que me afectó muy poco, la verdad sea dicha.
Durante su estancia en París, no colabora para ningún medio. Lleva una vida bohemia, y se dedica sobre todo a escribir poesía y a la compraventa de antigüedades y pintura. Por todo ello, despertó las sospechas de la Gestapo, que le detuvo el 10 de junio de 1942 y le encerró dos meses y medio en la cárcel parisina de Cherche-Midi.
Abandonó Francia en septiembre de 1943 y se instaló sorprendentemente en el pueblo barcelonés de Sitges. Pronto empieza a colaborar en La Vanguardia (que dirigía su amigo Luis de Galinsoga), en la revista Destino, en Informaciones, en Madrid, en Radio Nacional, en Radio España de Barcelona, etc.
A fines del verano de 1944 me envió La Vanguardia a la frontera catalana del Pirineo para escribir unas crónicas [documento .pdf] sobre el momento interesante y dramático en que las tropas alemanas se retiraban del sur de Francia y los pueblos eran ocupados por unas confusas patrullas de "la resistencia", en su mayoría españoles rojos.
En 1947, después de pasar el verano en Vizcaya, se trasladó definitivamente a Madrid.
Mi nombre no sólo no había padecido con la ausencia, sino que, al contrario, se me recibía como a una novedad con historia, sin cansancio ni desgaste.
A finales de año, escribía una treintena de artículos mensuales para Arriba, Madrid, Fotos, La Vanguardia, El Pueblo Vasco, La Codorniz, la Agencia de la Delegación Nacional de Prensa y Propaganda, Radio Nacional, etc.
En abril de 1948, deja de colaborar para Madrid y vuelve a publicar en Informaciones, recién nombrado director su amigo Francisco Lucientes. Duró seis meses en esta cabecera porque, en octubre, se incorpora a La Tarde, de Víctor de la Serna, como articulista y encargado de las colaboraciones.
Llevé a La Tarde un plantel de colaboradores excepcional en la prensa diaria española, y creo yo que bien calculado para el gusto de todos los públicos. Llamamos a nuestras páginas como colaboradores fijos y frecuentes a Camilo José Cela, Gerardo Diego, Concha Espina, Enrique Jardiel Poncela, Felipe Sassone, Pedro de Lorenzo y Gaspar Gómez de la Serna, al tiempo que hacían secciones diarias firmadas José Antonio Torreblanca, Álvaro de Laiglesia y Josefina de la Maza. [...] También aceptaron colaboración en La Tarde Rafael Sánchez Mazas, Eugenio Montes, Eduardo Aunós, Torcuato Luca de Tena, Edgar Neville y varios más.
Ruano permanece en este diario hasta mayo de 1949, poco antes de su desaparición.
1949 fue un año pródigo en galardones para Ruano. Recibió seis premios, entre ellos el Nacional de Periodismo Francisco Franco.
Un año más tarde, difunde sus memorias en El Alcázar,
periódico que más muerto que vivo tomaron entre sus manos Pepe Pizarro y Víctor de la Serna y Répide, en el momento en que salió transformado y remozado y con nuevo ornato de periódico muy a la europea, vivo y ágil.
En 1951, esas memorias aparecieron en un libro que alcanzaría un notable éxito de ventas.
En 1952, empezó a colaborar en la Revista de Barcelona y en el diario Pueblo. En esta cabecera, publicó algunos fragmentos de su diario íntimo. A finales de 1953, inició una serie de conversaciones o entrevistas de personalidad en las páginas dominicales de Arriba, que le valieron un año después el Premio Nacional de Periodismo.
Llama la atención el elevado número de colaboraciones que Ruano atendía de forma habitual. A este respecto, reconocía en 1953:
Llegado por casi mecánico proceso de escalafón a una cierta altura profesional, el escritor se encuentra normalmente, y a poco que no se cebe en él la mala fortuna, con una solicitud de colaboraciones superior a sus posibilidades creadoras. No sé con exactitud lo que les ocurrirá a otros; pero por mi parte, y aun siendo de los que más escriben, cada mes me veo en la imposibilidad de hacer un mínimo de otros quince artículos que podía haber publicado y que, por supuesto, no son, ni mucho menos, indiferentes para mi economía.
Dejó Arriba y volvió al diario ABC en 1956. Ese mismo año viajó como enviado especial a Oriente Medio, y en 1959 cubrió para Blanco y Negro la ceremonia de entrega de los Premios Nobel en Estocolmo.
Fue elegido por Pueblo "famoso del año" en 1964. Esta distinción muestra la enorme popularidad que había conseguido el periodista. Según el profesor Teodoro León Gross, "la gente desayunaba café con leche y con César González-Ruano". Por su parte, Manuel Alcántara asegura que "llegó a tener una presencia seguramente insólita en España para un escritor".
Ruano falleció en Madrid el 15 de diciembre de 1965. Ese mismo día, apareció en ABC su último artículo, "La costumbre", en el que sostenía que "morir no es sino perder la costumbre de seguir viviendo".
A pesar de que cultivó todos los géneros literarios, César González-Ruano ha pasado a la historia como un gran escritor en periódicos. Él mismo parece intuirlo en sus Memorias:
He pensado que toda mi obra podía ser muy bien un simple entrenamiento para hacer un día mi libro definitivo. Y también si mi libro definitivo no lo habré ya publicado, hoja por hoja, y sin formar un volumen en la labor diaria y de apariencia efímera.
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24 Abril 2009
El fracaso escolar es uno de los problemas más graves del sistema educativo español. No afecta solamente a la dimensión intelectual de la persona; tiene repercusión en otros muchos ámbitos de la vida. Las personas que sufren fracaso escolar no han adquirido los conocimientos y las destrezas que se consideran suficientes para afrontar con responsabilidad la autonomía individual.
De un modo genérico, podemos definir el fracaso escolar como la incapacidad para alcanzar los objetivos marcados por el sistema educativo. Conviene distinguir este fenómeno del abandono escolar prematuro. El fracaso escolar afecta solamente a los alumnos que abandonan las aulas sin haber obtenido ningún título académico. En cambio, el abandono escolar prematuro hace referencia a aquellas personas que dejan de estudiar una vez que han alcanzado el título académico más bajo.
Algunos autores consideran que la etiqueta de "fracaso escolar" es imprecisa y peyorativa. Por ejemplo, el psicólogo Álvaro Marchesi cuestiona [documento .pdf] cuestiona su pertinencia por tres motivos:
En primer lugar, porque transmite la idea de que el alumno "fracasado" no ha progresado prácticamente nada durante sus años escolares, ni en el ámbito de sus conocimientos ni en su desarrollo personal y social, lo que no responde en absoluto a la realidad. En segundo lugar, porque ofrece una imagen negativa del alumno, lo que afecta a su autoestima y a su confianza para mejorar en el futuro. Lo mismo sucede si la etiqueta de fracaso se aplica a la escuela en su conjunto porque no alcanza los niveles que se espera de ella. El conocimiento público de esta valoración puede incrementar sus dificultades y alejar de ella a alumnos y familias que podrían contribuir a su mejora. En tercer lugar, porque centra el problema del fracaso en el alumno y parece olvidar la responsabilidad de otros agentes e instituciones como las condiciones sociales, la familia, el sistema educativo o la propia escuela.
A pesar de la consistencia de estas críticas, continuaremos empleando la etiqueta de "fracaso escolar" dada su amplia difusión.
El fracaso escolar en España
En el año 2007, el fracaso escolar afectaba al 31% de los estudiantes españoles, es decir, casi un tercio de la población de 18 a 24 años no había completado la Educación Secundaria Obligatoria ni había continuado algún tipo de formación.
Para hacerse cargo de la incidencia de este problema en España, resulta necesario algún punto de referencia. El índice de fracaso escolar no llega al 15% en la Unión Europea. Portugal y Malta son los únicos países de la Unión que presentan una tasa superior a la española.
Los alumnos que abandonan las aulas sin haber obtenido ningún título académico suelen ser varones, que han cursado sus estudios en un centro público y que residen en el sur de España.
En primer lugar, vamos a analizar los datos en función del sexo. El fracaso escolar es más frecuente entre los varones (58,5%) que entre las mujeres (41,5%). ¿A qué se debe esta diferencia? Las chicas aprenden a leer y a escribir antes que los chicos. También maduran antes. Son más participativas en el aula y más aplicadas. Según encuestas elaboradas entre alumnos de ESO y Bachillerato, ellas dedican ocho horas semanales al estudio; ellos, sólo tres. Además, las chicas tienen una mayor conciencia de la importancia de la educación.
Si atendemos al tipo de centro educativo, el fracaso escolar incide de manera mucho más acusada en los alumnos de la escuela pública (85%) que en los de la privada (15%). Los centros públicos están abiertos a todos los escolares. Admiten, pues, a niños con necesidades educativas especiales y a inmigrantes. En cambio, los colegios privados establecen criterios de selección.
Las comunidades autónomas con una mayor tasa de fracaso escolar son la Comunidad Valenciana (40%), Baleares (38%), Canarias (36%) y Andalucía (34%). Las comunidades con un menor índice son Asturias (16,5%), País Vasco (17%), Navarra y Cantabria (22%).
Tradicionalmente se ha asociado este fenómeno con situaciones familiares problemáticas. Es cierto que los jóvenes de familias desestructuradas o con un escaso poder adquisitivo tienen más posibilidades de abandonar las aulas sin haber obtenido ningún título. Pero en los últimos años, ha aparecido un nuevo perfil de fracaso escolar: chicos de familias estructuradas, cuyos padres cuentan con una formación académica y disfrutan de una posición económica holgada.
Causas del fracaso escolar
a) El contexto familiar
El nivel educativo de los progenitores influye notablemente en el rendimiento escolar de los vástagos. Según el Informe PISA 2006 [documento .pdf], cuando los padres no han completado los estudios obligatorios, los niños obtienen una puntuación media de 439 puntos. En cambio, cuando los padres han obtenido un título universitario, los niños alcanzan una puntuación media de 524.
Pero la formación académica de los progenitores no es el único factor de relación entre el fracaso escolar y la familia. Marchesi añade:
El lenguaje y la comunicación que se establece entre sus miembros, las expectativas de los padres sobre el futuro académico de sus hijos, el apoyo a sus estudios, los hábitos lectores, las actividades culturales, etc., son factores que deben tenerse en cuenta a la hora de determinar las causas de las dificultades que algunos alumnos manifiestan en sus estudios.
Mención especial merece el número de libros existentes en el hogar familiar. Según Alejandro Navas, éste es el indicador que permite predecir con mayor acierto el éxito escolar de los niños.
Si hay libros en la casa, con seguridad los padres serán lectores. Los hijos verán leer a sus padres, éstos leerán a sus hijos —la típica estampa del progenitor leyendo a los hijos antes de dormirse—, se hablará de las lecturas. Los efectos serán evidentes: los hijos enriquecerán su vocabulario, tendrán facilidad para la reflexión y el pensamiento abstracto, escribirán con corrección. Corolario natural será, por supuesto, el éxito escolar.
El Informe PISA 2006 avala esta teoría: entre los alumnos españoles en cuyos hogares hay menos de diez libros y aquellos en los que hay más de quinientos, la diferencia de puntuación es de 135 puntos.
b) La disposición de los alumnos
La capacidad intelectual de los escolares condiciona su rendimiento académico. Algunos niños presentan especiales dificultades para el aprendizaje. No adquieren los conocimientos y las habilidades correspondientes a su edad; y si no se pone remedio, están abocados al fracaso escolar.
La desmotivación es otro factor que explica este fenómeno. Se debe a la falta de referentes positivos que motiven al alumno a desarrollar una trayectoria educativa, así como a la percepción de que los contenidos que se imparten en la escuela no responden a las necesidades reales de la vida.
También contribuyen al fracaso escolar los defectos de visión o audición, la dislexia, la hiperactividad, la sobreprotección familiar, los problemas emocionales...
c) Los docentes
Los profesores de la etapa secundaria cuentan con una formación académica adecuada; pero se encuentran desprovistos de herramientas pedagógicas para mantener la disciplina y abordar los problemas relativos a los alumnos.
d) Los centros educativos
Marchesi menciona la falta de autonomía de los centros educativos como otra de las causas del fracaso escolar.
Enfrentarse con éxito a los alumnos con mayor riesgo de fracaso en un tiempo de profundos cambios sociales y tecnológicos exige una gran autonomía de los centros, capacidad de adoptar decisiones, disponibilidad de recursos para elaborar programas específicos, organización flexible de los grupos de alumnos, colaboración con diferentes instituciones, asociaciones y centros, y evaluación permanente de las iniciativas adoptadas para continuar por el camino emprendido o rectificar si fuera necesario.
El Informe PISA 2006 revela que los directores de centros educativos españoles tienen más limitaciones que sus colegas de la OCDE para nombrar y despedir profesores, decidir sobre la admisión de alumnos, establecer la oferta de cursos y determinar el contenido de los cursos. En cambio, gozan de una mayor independencia en materia presupuestaria y en la elección de los libros de texto.
e) El sistema educativo
España ha conocido siete leyes educativas [documento .pdf] en los últimos cuarenta años:
- la Ley General de Educación (1970), que estableció la obligatoriedad de la educación de seis a catorce años.
- la Ley Orgánica de Estatutos de Centros Escolares (1980).
- la Ley Orgánica del Derecho a la Educación (1985), aún vigente.
- la Ley de Organización General del Sistema Educativo (1990), que extendió la educación obligatoria desde los tres a los dieciséis años.
- la Ley de Participación, Evaluación y Gobierno de los Centros Docentes (1995).
- la Ley Orgánica de Calidad de la Educación (2002).
- la Ley Orgánica de Educación (2006), en vigor.
Algunos expertos achacan el fracaso escolar a las numerosas reformas que ha experimentado el sistema educativo español, así como a la escasez de medios que se han dispuesto para poner en práctica las distintas leyes.
f) El gasto público en educación
La escasa inversión en educación puede acrecentar la tasa de fracaso escolar. En 2005, el gasto educativo en España se situaba en el 4,2% del PIB, mientras que la media de la OCDE invertía el 5,4% del PIB.
Marchesi señala:
No cabe duda que el incremento del gasto público en educación favorece la mejora de las condiciones de la enseñanza: permite incrementar la plantilla de los centros, reducir el número de alumnos por aula, aumentar los orientadores y profesores de apoyo y cuidar más y mejor el conjunto de los centros y servicios educativos.
Pero es una condición insuficiente para la mejora de la educación. Resulta necesario, además, que las partidas presupuestarias se gestionen adecuadamente y se distribuyan según las verdaderas necesidades existentes.
Consecuencias del fracaso escolar
a) Familia
Los jóvenes que abandonan los estudios sin haber alcanzado un título académico suelen independizarse antes que la media. En ocasiones, la emancipación se debe a la muerte de los progenitores o a la obtención de un puesto de trabajo.
Empiezan a convivir con su pareja antes que la mayoría de los jóvenes. Las mujeres suelen tener su primer hijo a una edad más temprana. La tasa de embarazos no deseados es más alta.
b) Situación económica
Las personas con una escasa cualificación profesional tienen más posibilidades de estar en el paro. Asimismo, una menor preparación conduce inevitablemente a la precariedad laboral. "Pero tal vez lo más grave sea su dificultad de adaptarse a las crecientes exigencias laborales", añade Marchesi.
Las mujeres suelen dedicarse a las tareas del hogar. En cambio, los hombres se incorporan por lo general al mercado laboral.
La mayoría de los jóvenes son incapaces de afrontar por sí mismos todos sus gastos. Viven en una situación económica precaria y corren el riesgo de caer en la exclusión social. Los hombres suelen recurrir a la ayuda de sus familiares. Las mujeres son más dependientes de su pareja.
c) Actitud ante la vida
Estos jóvenes disponen del mismo tiempo de ocio que el resto de las personas de su edad. No practican deportes, no van al cine ni al teatro. Más de la mitad declara que no lee libros. Consumen, eso sí, más televisión. A las mujeres les gustan los programas del corazón y las telenovelas. Los varones prefieren los deportes, sobre todo el fútbol.
La mayoría no manifiesta ningún interés por la política, quizá porque les parece compleja y porque rechazan la posibilidad de participar activamente en ella.
Son más partidarios de la homogeneidad cultural de un país. En esa misma línea, muestran una mayor intolerancia ante personas de grupos étnicos diferentes.
d) Tecnología
La escasez de recursos económicos veda el acceso a los aparatos tecnológicos. La mayoría de los jóvenes posee un teléfono móvil para uso personal; sin embargo, no dispone de un ordenador portátil ni de conexión a Internet (datos del año 2004).
Además, la falta de estudios dificulta el manejo de esos aparatos y puede acarrear paro tecnológico.
Soluciones al fracaso escolar
a) Falsas soluciones
Para atacar el problema del fracaso escolar, algunas instituciones públicas han propuesto medidas que nos parecen mal encaminadas. Por ejemplo: la Junta de Andalucía incentiva con hasta 7000 euros a los profesores que concedan más aprobados. Este sistema no pretende mejorar el nivel educativo de los alumnos, sino simplemente maquillar una altísima tasa de fracaso escolar a cuenta del dinero público.
b) La familia
Algunos expertos señalan que los padres deberían implicarse más en la educación de sus hijos y no dejar en sus manos decisiones trascendentales como el abandono de los estudios a temprana edad.
Éste es el testimonio de un profesor de Madrid:
El hijo no quiere estudiar, pero tú eres su padre y él tiene que hacer lo que tú le digas. Vamos, mi mensaje con ellos es… que con 14 años uno no puede elegir su propia vida. Con 14 años tú no eliges tu vida. Con 14 años tu única obligación es estudiar y así lo asumíamos antes.
c) Los profesores
Los educadores deberían recibir una formación pedagógica más amplia para abordar de forma más adecuada los problemas propios de los alumnos de Secundaria.
Por otra parte, sería conveniente que los profesores de Primaria detectaran a los niños con dificultades para leer y hacer cuentas, y les prestaran una mayor dedicación para solventar esas deficiencias. Advierte Marchesi:
Los estudios sobre las dificultades de aprendizaje ponen de relieve de forma casi unánime que cuando los alumnos se retrasan de forma considerable en sus conocimientos y habilidades, especialmente en lectoescritura y en matemáticas, el riesgo de desinterés y de abandono de los estudios es máximo.
Asimismo, este autor plantea "una forma de enseñar más activa, flexible, accesible, abierta y que otorgue mayor protagonismo a los alumnos" para evitar la desmotivación.
d) Los centros educativos
En primer lugar, habría que adoptar medidas tendentes a distribuir de forma regular a los alumnos con riesgo de fracaso escolar o a los inmigrantes entre todos los centros públicos.
En segundo lugar, los colegios e institutos deberían gozar de una mayor autonomía para afrontar el fracaso escolar. En ese sentido, apunta Marchesi:
Son los centros quienes deben valorar las distintas alternativas posibles para conseguir una enseñanza de mayor calidad que reduzca al mismo tiempo el bajo rendimiento de determinados alumnos. Y deben considerar también qué condiciones razonables necesitan y en qué plazos para conseguirlo: estabilidad de los profesores, recursos, infraestructura, formación, modos de organización, etc.
En tercer lugar, los centros educativos tendrían que fomentar la lectura entre los profesores, los alumnos y los padres. Citamos de nuevo a Marchesi:
El objetivo de la escuela no es solamente que los alumnos lean y que haya un profesor, el de Lengua y Literatura en la Educación Secundaria, directamente responsable de la consecución de este objetivo. Hace falta que todos, profesores, padres y alumnos, se impliquen activamente en la tarea de despertar el gusto por la lectura.
e) La Administración pública
La aprobación de una ley de educación que concitara el apoyo de las principales fuerzas políticas y que estuviera dotada de los recursos económicos necesarios resultaría beneficiosa para el sistema educativo español y aminoraría, sin duda, la elevada tasa de fracaso escolar.
Además, sería de gran ayuda establecer mecanismos de control y evaluación a lo largo de la etapa escolar para detectar los principales problemas educativos de los alumnos y, así, tratar de encauzarlos.
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31 Enero 2009
Joaquín Maestre nació en 1927 en Las Palmas de Gran Canaria. Cursó sus estudios en un colegio de Palma de Mallorca y en un instituto de Alicante. Una vez que obtuvo el título de bachiller, se puso a trabajar. Procedente de una familia de fabricantes y almacenistas de calzado, Maestre estaba llamado a seguir ese oficio: "Empecé mi vida profesional vendiendo zapatos. El día en que despachaba tres docenas de pares me parecía fabuloso, hasta que descubrí que, si llevaba a cabo unas buenas campañas de publicidad, podía vender miles de pares".
Hacia el año 50, Maestre estableció en Alicante una pequeña agencia de publicidad, llamada Feyjo, a través de la cual entraría en contacto con Francisco Fontcuberta. Fontcuberta había fundado, junto con su hermano Joan, la agencia de publicidad Danis. En 1955, esta agencia barcelonesa elaboró para la empresa Cadie la campaña ¡Seamos mejores!, que obtuvo un éxito rotundo. Tanto es así que los demás clientes de Danis reclamaron estrategias similares para sus respectivas compañías. A fin de gestionar la publicidad de prestigio de la agencia, los hermanos Fontcuberta ficharon en 1956 a Joaquín Maestre.
Transportes Ochoa contrató los servicios de Danis para mejorar la imagen de sus camioneros. Maestre fue el encargado de organizar el desfile de esta empresa para la cabalgata de la Merced de Barcelona de 1958. El plan era el siguiente. Circularían varios camiones de Ochoa transportando coches destrozados. Entre tanto, los motoristas de la Policía Municipal y la banda de música de la Cruz Roja amenizarían el desfile. Al final, aparecería la artista de moda en la época, Sarita Montiel, subida en un Cadillac blanco descapotable.
La víspera de la Merced, el representante de la actriz comunica que no podrá participar en el acto. Maestre recurre entonces a Juan Viñas y Emilio Fábregas, dos personajes muy populares de la radio barcelonesa. Todos estaban preparados ya para el desfile cuando, inesperadamente, se presenta Sarita Montiel. ¡En mala hora apareció! La artista no estaba dispuesta a cerrar el desfile de Ochoa; así que, aprovechando un descuido, se plantó con el descapotable delante de la cabalgata principal. "Y yo me quedé con los dientes rechinando —lamenta Maestre—, porque aquello había sido un fracaso".
Aquel fracaso propició el encuentro entre Joaquín Maestre y Juan Viñas, que depararía muchos éxitos en el futuro. Pero no nos anticipemos...
Seguimos en el año 58. Maestre se encontraba en Amberes asistiendo a un congreso sobre publicidad y aprovechó la ocasión para visitar la Exposición Universal que se celebraba en Bruselas. Allí conoció al padre de las relaciones públicas europeas: el francés Lucien Matrat. Así le recuerda Maestre: "Era un tipo inaguantable en las conversaciones. Hablar con él era escucharle a él, porque no te dejaba hablar. Pero cuando tenías la paciencia para escucharle, era una fuente de conocimiento de la comunicación impensable". Gracias a este tipo inaguantable, Maestre descubrió las relaciones públicas.
En cuanto regresa a España, anuncia en Danis su intención de crear una agencia de relaciones públicas y emprende, con la ayuda de un diccionario, la lectura de Effective Public Relations (de Cutlip y Center). Fascinado por las relaciones públicas, Maestre no encontró el apoyo de sus compañeros ni de su familia. Sus colegas en Danis le auguraron que fracasaría en ese campo y que estaría de vuelta en la agencia de publicidad en seis meses. "Mi padre —añade Maestre— tampoco creyó en mí como consultor de relaciones públicas".
Hay tres personas que sí confían en él. En primer lugar: sus jefes, los hermanos Fontcuberta, que corren con los gastos iniciales de la nueva agencia. Y en segundo lugar: Juan Viñas, el periodista en quien pensó Maestre para sustituir a Sarita Montiel en el desfile de Ochoa. Viñas contaba con experiencia en el ámbito de las relaciones públicas, porque había dirigido para la empresa Indo la Cruzada de Protección Ocular.
De esa manera, Joaquín Maestre logró hacer realidad el sueño de su vida. Logró fundar en 1960 la Sociedad Anónima Española de Relaciones Públicas, la primera empresa dedicada íntegramente a este sector en España.
El primer obstáculo que encontró como consejero de relaciones públicas fue el desconocimiento de la profesión por parte del público: "La gente pensaba que iba a casar a las jovencitas con chicos ricos, o que iba a abrir unas salas con señoritas de buen ver para caballeros".
Pronto llegaría el primer cliente: la Sociedad Mutua de Maestros Sastres La Confianza. "Inmediatamente cambié ese nombre por el de Consejo Español de Sastres, que sonaba mucho mejor". Los modistos querían organizar un desfile de moda masculina en el Hotel Ritz de Barcelona. En una sociedad machista como la España de los años sesenta, había que evitar que aquello pareciera —en palabras de Maestre— "un juego de mariquitas". Aquí entran en juego las relaciones públicas. Luis Marsillach, reputado periodista de Cataluña, pronunció el pregón del desfile en el ayuntamiento de Barcelona una semana antes del acto. Posteriormente, los costureros pudieron explicar a un grupo de periodistas los preparativos del desfile. "Aquel evento se resolvió muy bien, porque los sastres llenaron los salones del Hotel Ritz y Televisión Española divulgó el desfile".
La campaña de relaciones públicas de la que más orgulloso se siente Joaquín Maestre es la que llevó a cabo para el Hong Kong Trade Development Council, un organismo del Gobierno de Hong Kong que proporciona información al resto del mundo sobre las empresas de ese territorio.
"En el año 65, dos ingleses con pintas de marineros retirados vinieron a mi despacho y se presentaron como representantes del Gobierno de Hong Kong. Me pidieron ayuda para promocionar el pabellón de Hong Kong en una feria de muestras. Yo acepté la propuesta encantado, y así comenzó una relación que todavía no ha acabado".
Exposiciones, viajes comerciales, visitas de periodistas, notas de prensa, folletos temáticos...: el Hong Kong Trade Development Council permitió a Maestre desplegar todas las herramientas que ofrecen las relaciones públicas con el objetivo de conquistar el mercado de España y eliminar la imagen de Hong Kong como productor de artículos de baja calidad.
La instauración de la democracia favoreció el desarrollo de las relaciones públicas en España. Supuso, por un lado, la eliminación de la censura franquista: "Durante la dictadura, teníamos que pedir permiso para realizar cualquier tipo de acto. Y si enviábamos notas de prensa, éstas pasaban antes por el censor". Por otro lado, se crearon multitud de medios informativos, al tiempo que evolucionaron los ya existentes. "Así, podías decir más cosas y trabajar para más tipos de clientes".
Con el final de la dictadura, floreció una diversidad social como nunca antes había existido en España. Esta circunstancia obligó a los profesionales de relaciones públicas a determinar con mayor precisión el público objetivo de sus campañas: "Si no has hecho un estudio de los públicos a los que te diriges —asegura Maestre—, fallarás por alguna parte".
Maestre considera que su programa de relaciones públicas más eficaz es el que realizó para el laboratorio farmacéutico Boehringer Ingelheim. Esta empresa, con producción en España, no lograba establecer una buena relación con el Ministerio de Sanidad, que era el organismo que podía autorizarle la fabricación de nuevos fármacos. Para acercar a la dirección de la compañía al Ministerio, a Maestre se le ocurrió en 1985 instituir el Premio Boehringer Ingelheim al Periodismo en Medicina. Desde su inicio, el jurado de este galardón ha sido presidido por el ministro de Sanidad, así como la ceremonia de entrega ha contado con la intervención de una personalidad en el ámbito de la medicina. No es de extrañar, pues, que el Premio Boehringer Ingelheim se haya convertido en el acto más importante que se celebra cada año en Madrid sobre periodismo científico.
En 1990, el grupo Weber Shandwick Worldwide [enlace a una página en inglés] desembarcó en España y adquirió la Sociedad Anónima Española de Relaciones Públicas. Maestre continúa trabajando hasta 2002, cuarenta y dos años después de haber fundado la primera agencia española de relaciones públicas. A la vista de su trayectoria, es evidente que quienes vaticinaron que fracasaría en esa profesión se equivocaron por completo.
¿Cómo ve Joaquín Maestre el presente y el futuro de las relaciones públicas? "Van in crescendo. Estamos todavía en la adolescencia de las relaciones públicas. Cada vez son más utilizadas, pero no en la medida en que la sociedad lo necesita. El problema está en esa especie de frontera que se establece ante lo desconocido. A pesar de ello, las relaciones públicas no tardarán en ser mucho más populares".
Enlaces complementarios:
La historia como tendencia actual de las relaciones públicas
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8 Agosto 2008
Cuando China despierte, el mundo temblará
(Napoleón Bonaparte)
No es equivocado hablar de China como "el gigante asiático". Es el Estado más poblado del mundo, con 1300 millones de habitantes, y el cuarto más extenso. Es miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, forma parte del G-7 y pertenece al reducido club de país que poseen armas nucleares. Además, lleva creciendo desde hace tres decenios a un ritmo del 10% anual. Así, la economía china se ha convertido en la segunda más grande, detrás de la estadounidense. Todo parece indicar que el gigante asiático está despertando y que pronto desempeñará un papel preeminente en la escena internacional.
Ahora bien: China no es una democracia, sino un sistema totalitario comunista. Tras la II Guerra Mundial, los enfrentamientos entre el Gobierno nacionalista del Kuomintang y el Partido Comunista (PCCh) derivaron en una guerra civil. Ante la debilidad de las tropas del Kuomintang, el ejército encabezado por Mao Zedong logró conquistar la China continental. Así, el 1 de octubre de 1949, fue proclamada la República Popular.
El Partido Comunista
China no es una democracia pues, en primer lugar, las leyes vigentes en ella no emanan de la voluntad popular libremente expresada. Al contrario: es el PCCh el que interpreta la voluntad popular y configura las leyes en consecuencia.
El PCCh, fundado en 1921, cuenta con cerca de 70 millones de afiliados, cifra que lo convierte en la organización política más numerosa del planeta. Para incorporarse a sus filas, hay que contar con el apoyo de algún miembro y pasar un año de pruebas.
El órgano supremo del PCCh es el Congreso Nacional, que reúne cada cinco años a unos 2000 delegados. Se encarga de concretar el programa del quinquenio siguiente, así como de elegir al Comité Central del partido. Este Comité Central está integrado por dos centenares de personas y designa, a su vez, a los órganos permanentes del PCCh.
La Secretaría General y el Buró Político son los órganos permanentes más destacados. La Secretaría General, máximo cargo del partido, recae en Hu Jintao. Asimismo, el Buró Político constituye el órgano de toma de decisiones del PCCh y está formado por 24 miembros. Nueve de ellos componen el Comité Permanente del Buró Político. Son la flor y nata del partido y actúan a modo de un gabinete ministerial. El presidente es, por supuesto, el secretario general de los comunistas chinos.
El PCCh no es el único partido político del llamado Imperio del Centro. Existen ocho más: el Comité Revolucionario del Kuomintang de China, la Liga Democrática de China, la Asociación de la Construcción Democrática de China, la Asociación para la Promoción de la Democracia de China, el Partido Democrático Campesino y Obrero de China, el Zhigondang de China, la Sociedad Jiusan, y la Liga para la Democracia y la Autonomía de Taiwán. Estas organizaciones son —qué duda cabe— un cero a la izquierda al lado del PCCh. Aceptan la autoridad de éste y cumplen una función más bien simbólica.
La Constitución
La República Popular China ha conocido cuatro Constituciones. La vigente data de 1982. Se inspira en buena medida en la de 1954 y se aparta de la orientación maoísta e izquierdista de las de 1975 y 1978.
El artículo 1 define el sistema político como
un Estado socialista bajo la dictadura democrática popular, dirigido por la clase obrera y basado en la alianza obrero-campesina.
El artículo 2 dispone lo siguiente:
Todo el poder en la República Popular China pertenece al pueblo. Los órganos por medio de los cuales el pueblo ejerce el poder estatal son la Asamblea Popular Nacional y las asambleas populares locales de los diversos niveles. El pueblo administra los asuntos del Estado, las actividades económicas y culturales, y los asuntos sociales por diversas vías y en distintas formas conforme a las estipulaciones de la ley.
Allí donde pone "pueblo", léase Partido Comunista Chino.
La Carta Magna consagra un amplio catálogo de derechos, similar al de las democracias occidentales. Incluye la libertad de expresión, de prensa, de reunión, de asociación y de manifestación, el sufragio universal (activo y pasivo), la inviolabilidad del domicilio y de la correspondencia, la igualdad de sexos, etc. Sin embargo, a diferencia de las democracias occidentales, este reconocimiento no pasa de ser meramente formal.
El texto constitucional ha sido reformado en cuatro ocasiones. Vamos a explicar las últimas enmiendas, introducidas en 2004. Por un lado, se consagró la inviolabilidad de la propiedad privada. Los comunistas chinos abjuraban, así, de uno de sus dogmas para ofrecer mayor protección legal a las empresas instaladas en el gigante asiático.
Por otro lado, se incluyó una referencia expresa a los derechos humanos. Todo un detalle por el régimen de Pekín. Pero basta con leer el Informe 2007 de Amnistía Internacional para darse cuenta de que esa referencia es papel mojado. En China, el pasado año,
un número cada vez mayor de profesionales de la abogacía y de periodistas fueron hostigados, detenidos y encarcelados. Miles de personas que practicaban su fe al margen de las iglesias que contaban con autorización oficial sufrieron hostigamiento, y muchas de ellas fueron detenidas y encarceladas. Miles de personas fueron condenadas a muerte o ejecutadas. Se negaban los derechos básicos a las personas migrantes que procedían de zonas rurales. Continuó la dura represión contra los uigures de la Región Autónoma Uigur del Sin-kiang, y las libertades de expresión y religión siguieron sometidas a severas restricciones en [el] Tíbet y entre las personas tibetanas que vivían en otras zonas.
China no es una democracia porque, en segundo lugar, vulnera los derechos fundamentales de toda persona.
Instituciones políticas chinas
Las principales instituciones políticas en el Imperio del Centro son la Asamblea Popular Nacional, la presidencia de la República, el Consejo de Estado, la Comisión Militar Central, el Tribunal Popular Supremo y la Fiscalía Popular Suprema.
La Asamblea Popular Nacional (APN) es el órgano supremo del poder estatal. Se compone de unos 3000 diputados, elegidos a través de una serie de elecciones indirectas en las que participan las provincias, las regiones autónomas, las municipalidades bajo el control directo del poder central, así como el Ejército. La Cámara se renueva cada quinquenio y celebra una reunión anual. Mientras no está reunida, actúa su Comité Permanente, integrado por unos 130 miembros que son designados por la propia APN.
Ésta ejerce el poder legislativo. En efecto: elabora y modifica las principales leyes. Puede reformar la Constitución, a iniciativa de un quinto de sus diputados o del Comité Permanente. Otra de sus competencias es nombrar y destituir a los prebostes del país. Asimismo, se ocupa de aprobar los presupuestos del Estado, declarar la guerra y firmar la paz.
Por su parte, el Comité Permanente de la APN elabora y reforma las leyes que no corresponden a la propia Cámara. Interpreta la Constitución y las leyes. Además, supervisa la labor de las otras instituciones políticas y ratifica los acuerdos internacionales.
Hu Jintao es el presidente de la República Popular China y, como tal, ostenta la jefatura del Estado. El presidente es elegido por la APN para un lustro y no puede ocupar la poltrona más de dos mandatos consecutivos. Una curiosidad: para desempeñar este cargo, hay que tener al menos 45 años.
El presidente promulga las leyes. Nombra y retira, con el acuerdo de la APN, a los integrantes del Consejo de Estado. También designa y separa a los representantes de China en el extranjero. Otra de sus funciones es otorgar condecoraciones y títulos honoríficos. En verdad, el cargo de presidente es sobre todo ceremonial porque el poder ejecutivo reside en el Consejo de Estado.
Este órgano está formado por unas 60 personas. La APN elige al presidente del Consejo a propuesta del presidente de la República, así como al resto de sus miembros (vicepresidentes, ministros, presidentes de las comisiones, auditor general y secretario general) a propuesta del presidente del Consejo. Se renueva cada cinco años, y sus componentes no pueden permanecer en sus cargos más de dos mandatos consecutivos.
El Consejo de Estado ejecuta las leyes aprobadas por la APN y su Comité Permanente. Posee también iniciativa legislativa. Además, se encarga de la política presupuestaria, los asuntos exteriores y la defensa nacional.
A continuación, vamos a explicar la Comisión Militar Central. La APN designa a su presidente, y nombra a sus demás miembros a propuesta de aquél. La Comisión se renueva también cada quinquenio; pero no existe un límite de mandatos para sus integrantes.
¿Cuál es su competencia? Dirigir las fuerzas armadas chinas, esto es, la Policía Armada del Pueblo Chino, la Milicia Popular y, especialmente, el Ejército Popular de Liberación (que, con dos millones y medio de soldados, es el ejército más numeroso del mundo). Ahora bien: la Comisión Militar Central del Estado está controlada por la Comisión Militar Central del PCCh. De hecho: la presidencia de la Comisión recae en Hu Jintao, secretario general de los comunistas chinos.
El Tribunal Popular Supremo es el más alto órgano judicial. Su presidente es nombrado por la APN para cinco años, y su mandato no puede exceder de un par de periodos consecutivos. El resto de sus integrantes son designados por el Comité Permanente de la APN. El Tribunal Supremo supervisa la labor de los tribunales populares locales y especiales.
Asimismo, la Fiscalía Popular Suprema tiene encomendada la defensa de la legalidad. Por tanto, dirige el trabajo de las fiscalías populares locales y especiales. Sus componentes son elegidos del mismo modo que los miembros del Tribunal Supremo.
Le propongo unas preguntas para evaluar su conocimiento sobre el sistema político chino. ¿Quién nombra al presidente de la República? Sí, la APN. ¿Quién elige a los miembros del Consejo de Estado? En efecto, la APN. Y ¿a los de la Comisión Militar Central? Correcto: la APN. ¿Quién designa a los integrantes del Tribunal Supremo? La APN y su Comité Permanente. Última pregunta: ¿quién elige a los componentes de la Fiscalía Suprema? Ídem de ídem.
La APN extiende sus tentáculos por todas las instituciones políticas chinas. Pero no es sino un instrumento al servicio del PCCh, ya que el 70% de los diputados de la Cámara pertenecen a él. De esa manera, el PCCh se erige en el dueño absoluto del aparato estatal del gigante asiático.
En definitiva: no existe división de poderes, la sociedad civil está sojuzgada y los medios de comunicación, amordazados. China no es una democracia porque, en tercer lugar, carece de mecanismos que controlen la acción de sus dirigentes.
Pekín 2008
El ocho es el número de la suerte para los chinos. Por eso, los Juegos Olímpicos de Pekín se inauguran hoy, ocho del ocho del dos mil ocho, a las ocho y ocho de la tarde (hora local). Los dirigentes chinos conciben este acontecimiento como el escaparate de China ante el extranjero. Quieren mostrar su creciente importancia en la escena internacional y los avances que ha experimentado el país en los tres últimos decenios.
No es de extrañar, pues, que el régimen comunista reaccione con dureza ante cualquier evento que pueda empañar el éxito de las Olimpiadas. Así sucedió tras el estallido de violencia en el Tíbet el pasado mes de marzo. Una turbamulta enfurecida protagonizó en Lhasa los peores disturbios desde 1989. Según el Gobierno tibetano en el exilio, la represión ejercida por el Ejército Popular de Liberación se saldó con 203 muertos y miles de detenidos.
El Imperio del Centro se ha transformado en una gran potencia económica y quizá dentro de diez años tome la delantera a Estados Unidos. En el ámbito político, sin embargo, quedan muchas cosas por hacer todavía. Pekín tiene que respetar la voluntad del pueblo chino libremente expresada. También es necesario proteger los derechos humanos. Por último, no por ello menos importante, hay que arbitrar mecanismos de control sobre el poder. El día en que esto suceda, China será también una gran potencia democrática.
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