No lo entiendo
Los ciudadanos gallegos han otorgado la mayoría absoluta al Partido Popular de Alberto Núñez Feijoo. Este resultado supone una bofetada para Emilio Pérez Touriño y Anxo Quintana, que han realizado una brillante y eficaz gestión al frente de la Xunta en estos últimos cuatro años. No concibo por qué los gallegos han vuelto la espalda al bipartito. Quizá no hayan logrado aprehender el sentido más profundo de sus acciones de gobierno.
Touriño ha sido uno de los pocos políticos del mundo que han sabido plantar cara a la crisis económica. Escuchó decir una vez al presidente Zapatero que, contra la crisis, había que consumir, consumir y consumir. Y se lo tomó al pie de la letra: "Socialistas de Galicia, consumamos con el dinero de todos los gallegos". Para empezar, se agenció un Audi A8 blindado por valor de 480 000 euros, que ríete tú del Papamóvil. Y ya puesto a dinamizar la economía, siempre en aras del interés de Galicia, reestructuró y redecoró la sede de la Consejería de Presidencia. Vaya, unas pequeñas obras que costaron dos millones y pico de euros. El despacho de Touriño se amuebló con artículos de una exclusiva firma catalana. ¡Qué mesas de nogal! ¡Vaya sillas de diseño! ¡Menuda estantería más grande! Digno de verse, de verdad. Pero lo que quedó más impresionante fue la Sala del Consejo, donde los consejeros se reúnen para regir los destinos de Galicia. Touriño compró una mesa elíptica de 26 000 euros y 19 sillas modelo Oxford de 2300 euros cada una. Pero no queda ahí la cosa: instaló, además, una cristalera que se hace opaca con un mando a distancia. Imagínate cómo sería la cristalera, que costó 170 000 euros. Conste que, para un socialista, es muy duro rodearse de tales lujos; pero el objetivo de estimular la economía compensaba el sacrificio. Lástima que los gallegos no lo hayan visto así.
Si Touriño ha destacado por su plan anticrisis, Quintana ha brillado como el artífice de la normalización lingüística. Después de tantos siglos de dominación imperial, llegó la hora del desquite, y el amigo Anxo se afanó en potenciar la enseñanza en gallego, que para eso es la lengua propia de Galicia, caramba. Transformó las guarderías de la comunidad en academias de gallego, y estableció que en los colegios la mitad de las asignaturas (las más importantes) se impartieran en gallego (y las marías, en castellano). Anxo albergaba el deseo de que la generación actual de niños gallegos promoviera un nuevo Rexurdimento cultural. Lástima que la sociedad gallega no esté preparada todavía para ese cambio.
En fin, regresa a la Xunta el PP de la austeridad y del bilingüismo, quiero decir, el PP de la parálisis económica y de la dominación imperial. Así lo han querido los gallegos. Ya se sabe que cada pueblo tiene el gobierno que se merece.
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Elecciones al Parlamento de Galicia 2009 [en gallego]



