Eurovisión es para ti
Me gustas de rubia y de morena, con la melena suelta y con el pelo a lo garçon. Me gustan tus ojos verdes, chispeantes y llenos de vida. Me gustan tus finos labios, siempre dispuestos a regalarme una amplia sonrisa. Me gustan tus brazos torneados, con los que me llamas, me atraes y me rechazas. Me gustan tus piernas esbeltas, que mueves con la habilidad de una bailarina profesional.
Nunca te lo he revelado, pero me gustas desde el primer día en que te vi. ¿Te acuerdas? Fue el 30 de junio de 2005. Te subiste al escenario de esa maravillosa fábrica de cantantes llamada Operación triunfo y te marcaste un tema de Whitney Houston. Decías que eras azafata de vuelo, que no poseías ninguna experiencia en el ámbito de la música, que únicamente habías participado en el coro del colegio, como todo hijo de vecino. Sin embargo, aquella noche demostraste que atesorabas un talento innato para la canción... y me hechizaste.
Soraya, tienes nombre de princesa, de reina, de emperatriz. Y ese poderío que encierra tu nombre estalla en energía impetuosa, fuerza avasalladora, pasión desbordante cuando agarras el micrófono y derramas tu formidable torrente de voz, cuando bailas al ritmo de la música y cuando interpretas con profundo sentimiento las letras de tus canciones. Soraya, cuando actúas, los relojes se detienen, todo a mi alrededor desaparece, mis ojos sólo perciben tu figura y no oigo más que tu voz.
Eres simpática y pizpireta, más chula que un ocho, muy currante y luchadora. Y demostraste una audacia y un tesón inusuales en el castin de Eurovisión. Pocos compañeros tuyos se habrían atrevido a poner en riesgo su carrera ya consolidada al competir en pie de igualdad con otros 450 candidatos. Pero tú apostaste fuerte y triunfaste una vez más.
La noche es para mí: ése es el tema que defenderás el próximo 16 de mayo en Moscú. Una canción alegre, muy festivalera, mitad en español, mitad en inglés. El título se puede entender como una auténtica declaración de intenciones: "La noche de Eurovisión es para mí". Ya sabes que en el concurso priman las relaciones diplomáticas sobre la calidad artística. A pesar de ello, estoy convencido de que tú —belleza nórdica, furia extremeña y donaire sin par— vas a conquistar Europa. Sin duda.
Mucha suerte, Soraya.
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