El azote de la crisis económica y la propagación de la gripe porcina están eclipsando una noticia de enorme trascendencia para la política española. Mañana será investido lendakari el secretario general de los socialistas vascos, Patxi López, con los votos de PSE, PP y UPyD. Así pues, terminan tres décadas de hegemonía nacionalista en el País Vasco.

López encontrará un clima político hostil cuando llegue a Ajuria Enea. En primer lugar, el PNV rechaza los resultados salidos de las urnas. No comprende que, a pesar de ser la formación política más votada en las elecciones del 1 de marzo, carece del apoyo de la mayoría parlamentaria. Y ya ha advertido que no se va a quedar de brazos cruzados en la oposición. Ha tachado el pacto PSE-PP de "agresión política" e incluso de "golpe institucional", y se ha erigido nada menos que como "el líder natural" del País Vasco.

En segundo lugar, los sindicatos nacionalistas van a recibir al nuevo Ejecutivo con la celebración, el próximo día 21, de una huelga general que no secundan ni UGT ni CC. OO. Alegan los sindicalistas que el paro [documento .pdf] pretende la "denuncia de la destrucción de empleo y del chantaje patronal, la crítica a las actuales políticas sociales y presupuestarias y la exigencia de instrumentos para abordar la crisis en Euskal Herria". Aunque se han cuidado de desvincular la huelga del cambio de signo político, resulta muy dudoso que los sindicatos nacionalistas se hubieran movilizado bajo el Gobierno amigo de Ibarretxe.

En tercer lugar, ETA ha situado en el centro de la diana a Patxi López y a sus consejeros. Sabemos, gracias a la detención de Jurdan Martitegi, que los terroristas planeaban reventar la investidura del nuevo lendakari con la colocación de una furgoneta bomba. Por si acaso, las fuerzas de seguridad han recomendado a los socialistas (también a los populares) que extremen la precaución ante un eventual atentado.

Y a todo esto, el flamante vicepresidente de Política Territorial, Manuel Chaves, afirma en una entrevista:

El Gobierno vasco no puede entrar como elefante en cacharrería en la televisión vasca y en la Ertzaintza. No es bueno ni razonable, y no ocurrirá, porque conozco a Patxi López.

A ver si lo entiendo bien... A Chaves le parece normal que el PNV deslegitime el veredicto democrático de las urnas, que los sindicatos nacionalistas convoquen una huelga general contra un Gabinete que aún no se ha constituido y que una banda terrorista amenace a los representantes de la ciudadanía vasca. Por eso, juzga Chaves, "no es bueno ni razonable" tocar la ETB ni la Ertzaintza (ni la educación, añadiría yo), instituciones que han contribuido notablemente a mantener la prolongada hegemonía nacionalista y a tolerar la barbarie etarra.

Así que, Patxi, ya lo sabes: no cambies nada, no sea que promuevas la paz y la convivencia allí donde no las ha habido nunca.