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La Coctelera

El fracaso escolar en España

El fracaso escolar es uno de los problemas más graves del sistema educativo español. No afecta solamente a la dimensión intelectual de la persona; tiene repercusión en otros muchos ámbitos de la vida. Las personas que sufren fracaso escolar no han adquirido los conocimientos y las destrezas que se consideran suficientes para afrontar con responsabilidad la autonomía individual.

De un modo genérico, podemos definir el fracaso escolar como la incapacidad para alcanzar los objetivos marcados por el sistema educativo. Conviene distinguir este fenómeno del abandono escolar prematuro. El fracaso escolar afecta solamente a los alumnos que abandonan las aulas sin haber obtenido ningún título académico. En cambio, el abandono escolar prematuro hace referencia a aquellas personas que dejan de estudiar una vez que han alcanzado el título académico más bajo.

Algunos autores consideran que la etiqueta de "fracaso escolar" es imprecisa y peyorativa. Por ejemplo, el psicólogo Álvaro Marchesi cuestiona [documento .pdf] cuestiona su pertinencia por tres motivos:

En primer lugar, porque transmite la idea de que el alumno "fracasado" no ha progresado prácticamente nada durante sus años escolares, ni en el ámbito de sus conocimientos ni en su desarrollo personal y social, lo que no responde en absoluto a la realidad. En segundo lugar, porque ofrece una imagen negativa del alumno, lo que afecta a su autoestima y a su confianza para mejorar en el futuro. Lo mismo sucede si la etiqueta de fracaso se aplica a la escuela en su conjunto porque no alcanza los niveles que se espera de ella. El conocimiento público de esta valoración puede incrementar sus dificultades y alejar de ella a alumnos y familias que podrían contribuir a su mejora. En tercer lugar, porque centra el problema del fracaso en el alumno y parece olvidar la responsabilidad de otros agentes e instituciones como las condiciones sociales, la familia, el sistema educativo o la propia escuela.

A pesar de la consistencia de estas críticas, continuaremos empleando la etiqueta de "fracaso escolar" dada su amplia difusión.

El fracaso escolar en España

En el año 2007, el fracaso escolar afectaba al 31% de los estudiantes españoles, es decir, casi un tercio de la población de 18 a 24 años no había completado la Educación Secundaria Obligatoria ni había continuado algún tipo de formación.

Para hacerse cargo de la incidencia de este problema en España, resulta necesario algún punto de referencia. El índice de fracaso escolar no llega al 15% en la Unión Europea. Portugal y Malta son los únicos países de la Unión que presentan una tasa superior a la española.

Los alumnos que abandonan las aulas sin haber obtenido ningún título académico suelen ser varones, que han cursado sus estudios en un centro público y que residen en el sur de España.

En primer lugar, vamos a analizar los datos en función del sexo. El fracaso escolar es más frecuente entre los varones (58,5%) que entre las mujeres (41,5%). ¿A qué se debe esta diferencia? Las chicas aprenden a leer y a escribir antes que los chicos. También maduran antes. Son más participativas en el aula y más aplicadas. Según encuestas elaboradas entre alumnos de ESO y Bachillerato, ellas dedican ocho horas semanales al estudio; ellos, sólo tres. Además, las chicas tienen una mayor conciencia de la importancia de la educación.

Si atendemos al tipo de centro educativo, el fracaso escolar incide de manera mucho más acusada en los alumnos de la escuela pública (85%) que en los de la privada (15%). Los centros públicos están abiertos a todos los escolares. Admiten, pues, a niños con necesidades educativas especiales y a inmigrantes. En cambio, los colegios privados establecen criterios de selección.

Las comunidades autónomas con una mayor tasa de fracaso escolar son la Comunidad Valenciana (40%), Baleares (38%), Canarias (36%) y Andalucía (34%). Las comunidades con un menor índice son Asturias (16,5%), País Vasco (17%), Navarra y Cantabria (22%).

Tradicionalmente se ha asociado este fenómeno con situaciones familiares problemáticas. Es cierto que los jóvenes de familias desestructuradas o con un escaso poder adquisitivo tienen más posibilidades de abandonar las aulas sin haber obtenido ningún título. Pero en los últimos años, ha aparecido un nuevo perfil de fracaso escolar: chicos de familias estructuradas, cuyos padres cuentan con una formación académica y disfrutan de una posición económica holgada.

Causas del fracaso escolar

a) El contexto familiar

El nivel educativo de los progenitores influye notablemente en el rendimiento escolar de los vástagos. Según el Informe PISA 2006 [documento .pdf], cuando los padres no han completado los estudios obligatorios, los niños obtienen una puntuación media de 439 puntos. En cambio, cuando los padres han obtenido un título universitario, los niños alcanzan una puntuación media de 524.

Pero la formación académica de los progenitores no es el único factor de relación entre el fracaso escolar y la familia. Marchesi añade:

El lenguaje y la comunicación que se establece entre sus miembros, las expectativas de los padres sobre el futuro académico de sus hijos, el apoyo a sus estudios, los hábitos lectores, las actividades culturales, etc., son factores que deben tenerse en cuenta a la hora de determinar las causas de las dificultades que algunos alumnos manifiestan en sus estudios.

Mención especial merece el número de libros existentes en el hogar familiar. Según Alejandro Navas, éste es el indicador que permite predecir con mayor acierto el éxito escolar de los niños.

Si hay libros en la casa, con seguridad los padres serán lectores. Los hijos verán leer a sus padres, éstos leerán a sus hijos —la típica estampa del progenitor leyendo a los hijos antes de dormirse—, se hablará de las lecturas. Los efectos serán evidentes: los hijos enriquecerán su vocabulario, tendrán facilidad para la reflexión y el pensamiento abstracto, escribirán con corrección. Corolario natural será, por supuesto, el éxito escolar.

El Informe PISA 2006 avala esta teoría: entre los alumnos españoles en cuyos hogares hay menos de diez libros y aquellos en los que hay más de quinientos, la diferencia de puntuación es de 135 puntos.

b) La disposición de los alumnos

La capacidad intelectual de los escolares condiciona su rendimiento académico. Algunos niños presentan especiales dificultades para el aprendizaje. No adquieren los conocimientos y las habilidades correspondientes a su edad; y si no se pone remedio, están abocados al fracaso escolar.

La desmotivación es otro factor que explica este fenómeno. Se debe a la falta de referentes positivos que motiven al alumno a desarrollar una trayectoria educativa, así como a la percepción de que los contenidos que se imparten en la escuela no responden a las necesidades reales de la vida.

También contribuyen al fracaso escolar los defectos de visión o audición, la dislexia, la hiperactividad, la sobreprotección familiar, los problemas emocionales...

c) Los docentes

Los profesores de la etapa secundaria cuentan con una formación académica adecuada; pero se encuentran desprovistos de herramientas pedagógicas para mantener la disciplina y abordar los problemas relativos a los alumnos.

d) Los centros educativos

Marchesi menciona la falta de autonomía de los centros educativos como otra de las causas del fracaso escolar.

Enfrentarse con éxito a los alumnos con mayor riesgo de fracaso en un tiempo de profundos cambios sociales y tecnológicos exige una gran autonomía de los centros, capacidad de adoptar decisiones, disponibilidad de recursos para elaborar programas específicos, organización flexible de los grupos de alumnos, colaboración con diferentes instituciones, asociaciones y centros, y evaluación permanente de las iniciativas adoptadas para continuar por el camino emprendido o rectificar si fuera necesario.

El Informe PISA 2006 revela que los directores de centros educativos españoles tienen más limitaciones que sus colegas de la OCDE para nombrar y despedir profesores, decidir sobre la admisión de alumnos, establecer la oferta de cursos y determinar el contenido de los cursos. En cambio, gozan de una mayor independencia en materia presupuestaria y en la elección de los libros de texto.

e) El sistema educativo

España ha conocido siete leyes educativas [documento .pdf] en los últimos cuarenta años:

  • la Ley General de Educación (1970), que estableció la obligatoriedad de la educación de seis a catorce años.
  • la Ley Orgánica de Estatutos de Centros Escolares (1980).
  • la Ley Orgánica del Derecho a la Educación (1985), aún vigente.
  • la Ley de Organización General del Sistema Educativo (1990), que extendió la educación obligatoria desde los tres a los dieciséis años.
  • la Ley de Participación, Evaluación y Gobierno de los Centros Docentes (1995).
  • la Ley Orgánica de Calidad de la Educación (2002).
  • la Ley Orgánica de Educación (2006), en vigor.

Algunos expertos achacan el fracaso escolar a las numerosas reformas que ha experimentado el sistema educativo español, así como a la escasez de medios que se han dispuesto para poner en práctica las distintas leyes.

f) El gasto público en educación

La escasa inversión en educación puede acrecentar la tasa de fracaso escolar. En 2005, el gasto educativo en España se situaba en el 4,2% del PIB, mientras que la media de la OCDE invertía el 5,4% del PIB.

Marchesi señala:

No cabe duda que el incremento del gasto público en educación favorece la mejora de las condiciones de la enseñanza: permite incrementar la plantilla de los centros, reducir el número de alumnos por aula, aumentar los orientadores y profesores de apoyo y cuidar más y mejor el conjunto de los centros y servicios educativos.

Pero es una condición insuficiente para la mejora de la educación. Resulta necesario, además, que las partidas presupuestarias se gestionen adecuadamente y se distribuyan según las verdaderas necesidades existentes.

Consecuencias del fracaso escolar

a) Familia

Los jóvenes que abandonan los estudios sin haber alcanzado un título académico suelen independizarse antes que la media. En ocasiones, la emancipación se debe a la muerte de los progenitores o a la obtención de un puesto de trabajo.

Empiezan a convivir con su pareja antes que la mayoría de los jóvenes. Las mujeres suelen tener su primer hijo a una edad más temprana. La tasa de embarazos no deseados es más alta.

b) Situación económica

Las personas con una escasa cualificación profesional tienen más posibilidades de estar en el paro. Asimismo, una menor preparación conduce inevitablemente a la precariedad laboral. "Pero tal vez lo más grave sea su dificultad de adaptarse a las crecientes exigencias laborales", añade Marchesi.

Las mujeres suelen dedicarse a las tareas del hogar. En cambio, los hombres se incorporan por lo general al mercado laboral.

La mayoría de los jóvenes son incapaces de afrontar por sí mismos todos sus gastos. Viven en una situación económica precaria y corren el riesgo de caer en la exclusión social. Los hombres suelen recurrir a la ayuda de sus familiares. Las mujeres son más dependientes de su pareja.

c) Actitud ante la vida

Estos jóvenes disponen del mismo tiempo de ocio que el resto de las personas de su edad. No practican deportes, no van al cine ni al teatro. Más de la mitad declara que no lee libros. Consumen, eso sí, más televisión. A las mujeres les gustan los programas del corazón y las telenovelas. Los varones prefieren los deportes, sobre todo el fútbol.

La mayoría no manifiesta ningún interés por la política, quizá porque les parece compleja y porque rechazan la posibilidad de participar activamente en ella.

Son más partidarios de la homogeneidad cultural de un país. En esa misma línea, muestran una mayor intolerancia ante personas de grupos étnicos diferentes.

d) Tecnología

La escasez de recursos económicos veda el acceso a los aparatos tecnológicos. La mayoría de los jóvenes posee un teléfono móvil para uso personal; sin embargo, no dispone de un ordenador portátil ni de conexión a Internet (datos del año 2004).

Además, la falta de estudios dificulta el manejo de esos aparatos y puede acarrear paro tecnológico.

Soluciones al fracaso escolar

a) Falsas soluciones

Para atacar el problema del fracaso escolar, algunas instituciones públicas han propuesto medidas que nos parecen mal encaminadas. Por ejemplo: la Junta de Andalucía incentiva con hasta 7000 euros a los profesores que concedan más aprobados. Este sistema no pretende mejorar el nivel educativo de los alumnos, sino simplemente maquillar una altísima tasa de fracaso escolar a cuenta del dinero público.

b) La familia

Algunos expertos señalan que los padres deberían implicarse más en la educación de sus hijos y no dejar en sus manos decisiones trascendentales como el abandono de los estudios a temprana edad.

Éste es el testimonio de un profesor de Madrid:

El hijo no quiere estudiar, pero tú eres su padre y él tiene que hacer lo que tú le digas. Vamos, mi mensaje con ellos es… que con 14 años uno no puede elegir su propia vida. Con 14 años tú no eliges tu vida. Con 14 años tu única obligación es estudiar y así lo asumíamos antes.

c) Los profesores

Los educadores deberían recibir una formación pedagógica más amplia para abordar de forma más adecuada los problemas propios de los alumnos de Secundaria.

Por otra parte, sería conveniente que los profesores de Primaria detectaran a los niños con dificultades para leer y hacer cuentas, y les prestaran una mayor dedicación para solventar esas deficiencias. Advierte Marchesi:

Los estudios sobre las dificultades de aprendizaje ponen de relieve de forma casi unánime que cuando los alumnos se retrasan de forma considerable en sus conocimientos y habilidades, especialmente en lectoescritura y en matemáticas, el riesgo de desinterés y de abandono de los estudios es máximo.

Asimismo, este autor plantea "una forma de enseñar más activa, flexible, accesible, abierta y que otorgue mayor protagonismo a los alumnos" para evitar la desmotivación.

d) Los centros educativos

En primer lugar, habría que adoptar medidas tendentes a distribuir de forma regular a los alumnos con riesgo de fracaso escolar o a los inmigrantes entre todos los centros públicos.

En segundo lugar, los colegios e institutos deberían gozar de una mayor autonomía para afrontar el fracaso escolar. En ese sentido, apunta Marchesi:

Son los centros quienes deben valorar las distintas alternativas posibles para conseguir una enseñanza de mayor calidad que reduzca al mismo tiempo el bajo rendimiento de determinados alumnos. Y deben considerar también qué condiciones razonables necesitan y en qué plazos para conseguirlo: estabilidad de los profesores, recursos, infraestructura, formación, modos de organización, etc.

En tercer lugar, los centros educativos tendrían que fomentar la lectura entre los profesores, los alumnos y los padres. Citamos de nuevo a Marchesi:

El objetivo de la escuela no es solamente que los alumnos lean y que haya un profesor, el de Lengua y Literatura en la Educación Secundaria, directamente responsable de la consecución de este objetivo. Hace falta que todos, profesores, padres y alumnos, se impliquen activamente en la tarea de despertar el gusto por la lectura.

e) La Administración pública

La aprobación de una ley de educación que concitara el apoyo de las principales fuerzas políticas y que estuviera dotada de los recursos económicos necesarios resultaría beneficiosa para el sistema educativo español y aminoraría, sin duda, la elevada tasa de fracaso escolar.

Además, sería de gran ayuda establecer mecanismos de control y evaluación a lo largo de la etapa escolar para detectar los principales problemas educativos de los alumnos y, así, tratar de encauzarlos.

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Listos y perdedores

El Elíseo se ha apresurado a desmentir unas embarazosas declaraciones [enlace a un documento .pdf en francés] que Sarkozy profirió en petit comité sobre Zapatero. Pero el mandatario francés no tiene que avergonzarse de ellas; al contrario: revelan la cordura de su juicio. Zapatero, sostiene Sarkozy, no destaca por su inteligencia. ¿Acaso alguien pensaba lo contrario? Basta con repasar su escueta biografía profesional para apercibirlo: estudió Derecho en la Universidad de León, donde ejerció unos pocos años como penene, y ha desarrollado el resto de su carrera en el aparato del Partido Socialista. Una vez en la Moncloa, tampoco se ha distinguido por la brillantez intelectual. Su acción de gobierno se ha caracterizado más bien por una notable habilidad política, una pasmosa liviandad ideológica y la clamorosa falta de un proyecto de futuro para España.

Hay que reconocer, eso sí, que Zapatero es muy listo. Dio alas al debilitado complejo etarra en aras del engañoso mantra de la paz. Promovió una innecesaria reforma de los Estatutos de Autonomía que ha mermado la cohesión nacional. Resucitó el ominoso fantasma de la Guerra Civil, que creíamos felizmente enterrado en la Transición. Devaluó de forma irresponsable el prestigio exterior que España había alcanzado con Aznar y, en consecuencia, se ha visto obligado a mendigar un asiento en las cumbres del G-20. A propósito, negó la crisis por activa y por pasiva, con una desfachatez extraordinaria, cuando ya sonaban los tambores de alarma ante la tormenta económica más grave de los últimos cincuenta años. Ha colocado el paro en unas tasas que no se recordaban desde el tardofelipismo, ha dilapidado a base de subsidios el superávit público y lleva camino —Fernández Ordóñez díxit— de poner en números rojos las cuentas de la Seguridad Social. No ha hecho nada por reducir las escandalosas cifras de fracaso escolar, ni por solucionar el problema secular del agua, ni por facilitar el uso del español allí donde la lengua común está arrinconada. Digo que Zapatero es muy listo porque, a pesar de estas negligencias, errores y engaños, ha sabido mantener un aceptable nivel de popularidad y no ha conocido hasta el momento la amargura de una derrota electoral.

El comentario desdeñoso de Sarkozy ha sido recibido con íntimo regodeo en las filas del Partido Popular; pero, bien mirado, pone en entredicho a la oposición antes que al propio Zapatero. Porque si aceptamos que éste no es precisamente una lumbrera, cabe plantearse cómo serán sus adversarios políticos, incapaces de batir en las urnas a una rampante medianía intelectual. Ha hecho falta que la crisis económica se manifieste en toda su crudeza y que se haya producido un cambio de signo político en Galicia para que el PP empiece a vislumbrarse como una alternativa de gobierno al no inteligente pero muy listo Zapatero. Rajoy y compañía deberían hacérselo mirar.

Lo que son las cosas

Viernes, tres de la tarde. El telediario abre con la noticia de que España enviará un nuevo contingente militar a Afganistán para la formación y el entrenamiento de un batallón del ejército local. Aparecen unas imágenes de la rueda de prensa que ha convocado el señor Moratinos antes del Consejo de Ministros. Don Miguel Ángel asegura: "Habrá un esfuerzo de formación de lo que es un batallón afgano. Haremos esfuerzo también en lo que es nuestra presencia en...". El ministro me deja perplejo con su hallazgo lingüístico. Quizás esa expresión pertenezca a la jerga secreta de los diplomáticos. Quién sabe.

La segunda noticia más importante de la jornada es el comienzo de la primera fase de la "operación salida" de Semana Santa, que terminará el domingo a medianoche. El presentador da paso a un vídeo que muestra los lugares más turísticos del territorio nacional. En Benidorm, una pareja de treintañeros declara: "Somos de Madrid y hemos venido a pasar lo que es el fin de semana a la playa". Vaya, a juzgar por las gafas de sol, el bermudas y las chancletas, no parecen cónsules ni embajadores; pero lo cierto es que emplean el mismo lenguaje que el ministro de Exteriores. Es curioso.

El presentador del informativo afirma que éstas pueden ser las últimas vacaciones de Semana Santa con chiringuitos en la playa. La ley de Costas que está preparando el Ejecutivo —continúa— prohíbe la ocupación de los arenales en los cien metros más cercanos a la orilla, de manera que aquellos establecimientos habrían de retranquearse al paseo marítimo. Un varón de mediana edad, con la piel arrugada y curtida, que trabaja en un chiringuito de Torremolinos muestra su incomprensión hacia el proyecto: "Pero ¿qué problema hay en que el chiringuito esté en lo que es la playa? Toda la vida ha estado aquí, y no ha pasado nada". Empiezo a sospechar que esta forma de hablar no es exclusiva de los diplomáticos, sino que se extiende como la peste entre lo que se dice toda la población.

A continuación, aparece en pantalla la meteoróloga, delante del mapa de España, para ofrecer el pronóstico del tiempo de mañana sábado. "Aumentará la nubosidad en lo que es el extremo norte peninsular, con posibilidad de precipitaciones en el Cantábrico más occidental. Aún podrían registrarse chubascos débiles en lo que viene siendo el Pirineo oriental. Y en el resto, se mantendrá la estabilidad. Buenas tardes".

Confieso que estoy lo que se dice absolutamente desconcertado. Yo —lo que viene siendo mi persona, digo— nunca había utilizado estas muletillas hasta que he empezado a ver lo que es el telediario. Voy a apagar la televisión y a echarme lo que viene siendo un ratito de siesta. A ver si me recupero de lo que es en toda regla una innecesaria, redundante y absurda estupidez.

Eurovisión es para ti

Me gustas de rubia y de morena, con la melena suelta y con el pelo a lo garçon. Me gustan tus ojos verdes, chispeantes y llenos de vida. Me gustan tus finos labios, siempre dispuestos a regalarme una amplia sonrisa. Me gustan tus brazos torneados, con los que me llamas, me atraes y me rechazas. Me gustan tus piernas esbeltas, que mueves con la habilidad de una bailarina profesional.

Nunca te lo he revelado, pero me gustas desde el primer día en que te vi. ¿Te acuerdas? Fue el 30 de junio de 2005. Te subiste al escenario de esa maravillosa fábrica de cantantes llamada Operación triunfo y te marcaste un tema de Whitney Houston. Decías que eras azafata de vuelo, que no poseías ninguna experiencia en el ámbito de la música, que únicamente habías participado en el coro del colegio, como todo hijo de vecino. Sin embargo, aquella noche demostraste que atesorabas un talento innato para la canción... y me hechizaste.

Soraya, tienes nombre de princesa, de reina, de emperatriz. Y ese poderío que encierra tu nombre estalla en energía impetuosa, fuerza avasalladora, pasión desbordante cuando agarras el micrófono y derramas tu formidable torrente de voz, cuando bailas al ritmo de la música y cuando interpretas con profundo sentimiento las letras de tus canciones. Soraya, cuando actúas, los relojes se detienen, todo a mi alrededor desaparece, mis ojos sólo perciben tu figura y no oigo más que tu voz.

Eres simpática y pizpireta, más chula que un ocho, muy currante y luchadora. Y demostraste una audacia y un tesón inusuales en el castin de Eurovisión. Pocos compañeros tuyos se habrían atrevido a poner en riesgo su carrera ya consolidada al competir en pie de igualdad con otros 450 candidatos. Pero tú apostaste fuerte y triunfaste una vez más.

La noche es para mí: ése es el tema que defenderás el próximo 16 de mayo en Moscú. Una canción alegre, muy festivalera, mitad en español, mitad en inglés. El título se puede entender como una auténtica declaración de intenciones: "La noche de Eurovisión es para mí". Ya sabes que en el concurso priman las relaciones diplomáticas sobre la calidad artística. A pesar de ello, estoy convencido de que tú —belleza nórdica, furia extremeña y donaire sin par— vas a conquistar Europa. Sin duda.

Mucha suerte, Soraya.

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Contaminación acústica

Cuando se enteró de que debajo de su casa iban a establecer un pub, empezó a preocuparse. Imaginó que la calle apartada y tranquila donde vivía de pronto se transformaría en una de las zonas más concurridas de la ciudad. Previó que algunos clientes borrachos ensuciarían el portal con sus vomitonas. Supuso que el pub atraería la prostitución, la delincuencia y el trapicheo de drogas al barrio. Pensó en todo eso, en todo menos en el ruido.

El día en que inauguraron el local, cinco altavoces gigantescos estuvieron escupiendo una música machacona y atronadora desde las nueve de la mañana hasta las tres de la madrugada de forma ininterrumpida. Esa música machacona y atronadora percutía la estructura del edificio y estremecía las paredes y el techo de las viviendas. Nuestro vecino confiaba en que ese nivel de ruido fuera algo excepcional, debido a la fiesta de inauguración, y que en adelante se amortiguara el estrépito. Sin embargo, durante toda la semana, los infatigables altavoces continuaron escupiendo música machacona y atronadora desde las nueve de la mañana hasta las tres de la madrugada sin piedad.

Nuestro vecino, de natural afable, comenzó a soliviantarse. Una noche, incapaz de conciliar el sueño, bajó al pub en pijama y expuso a voz en grito su problema al gerente. Éste le pidió disculpas en la medida en que el desarrollo de las actividades del local pudiera perturbar la habitabilidad de su vivienda; pero le aseguró que contaba con los permisos administrativos en regla y le sugirió que se tomase una copa para relajarse. "Esto no se va a quedar así", amenazó nuestro vecino.

Los técnicos municipales midieron el estruendo que soportaba diariamente en su domicilio —muy por encima del nivel permitido por las ordenanzas locales— y enviaron un requerimiento de silencio al encargado del pub. El gerente, ensordecido por la música machacona y atronadora, desoyó la petición. Así que nuestro vecino presentó una denuncia en la que solicitaba la clausura del establecimiento. Pero el Ayuntamiento rechazó la petición por considerarla desproporcionada.

Los altavoces seguían escupiendo música machacona y atronadora con el beneplácito de la autoridad competente, y nuestro vecino empezó a enloquecer. La música machacona y atronadora había invadido su cerebro, y no dejaba de escucharla, en la calle, en el trabajo, en el gimnasio, en el coche, como un eco que se repitiera sin fin. Y lo peor sucedía cuando estaba en casa: al eco que resonaba en su cerebro, se sumaba la música machacona y atronadora procedente del pub. La sinfonía horrísona que se formaba entonces en su cabeza le aturdía y desquiciaba.

Así que una noche de verano, preso de la desesperación, nuestro vecino salió al balcón de su casa, se subió a la barandilla y se arrojó al vacío, con la esperanza de que en el más allá reinase un silencio sepulcral.

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Ruidos

Belleza natural

¿Mide usted un metro sesenta y dos? ¿Tiene los ojos marrones? Y ¿el pelo cano y fosco? ¿Se siente acomplejado por sus orejas de soplillo o por su barbilla puntiaguda? ¿Es usted esmirriado? O ¿los michelines han colonizado su cuerpo? ¿Tiene las nalgas flácidas? Y ¿durezas en los pies? No se preocupe, amigo. Estos rasgos físicos, que han agraviado al ser humano desde que el mundo es mundo, pronto se convertirán en signos de belleza.

La clínica Fertility Institutes [enlace a una página en inglés] de Los Ángeles anunció hace unas pocas semanas que permitiría a los padres escoger el color de los ojos o del pelo de sus hijos. El procedimiento es muy sencillo. Hay que seguir un tratamiento de fecundación in vitro. Cuando los embriones cuentan con ocho células, se les efectúa una biopsia para analizar su material genético. Y una vez detectado el embrión con los ojos o la cabellera más bonitos, se implanta en el útero materno.

La Fertility Institutes suscitó de inmediato un rechazo unánime. La opinión pública, que celebra o condena la selección embrionaria según en qué casos, se mostró esta vez en contra de la técnica propuesta; y el centro, "en respuesta a las reacciones recibidas", se vio obligado a abandonarla [enlace a una página en inglés].

Vaticino, sin embargo, que las prácticas eugenésicas se generalizarán más pronto que tarde; y no sólo se regulará el color de los ojos o del pelo de las criaturas, sino que se determinará la mayoría de los rasgos físicos. Asistiremos entonces a la irrupción de individuos revestidos de la máxima perfección corporal. Nacerán bebés rubios, de ojos azules, altos y rollizos, que transitarán por la juventud sin conocer el acné, que se transformarán en adultos atléticos, redimidos de alopecia y celulitis, y que llegarán a la vejez desprovistos de arrugas.

En una sociedad compuesta en su mayoría por Barbies y Kens prefabricados, ¿quedará espacio para la belleza? Nada más lejos de ésta que la perfección artificial diseñada in vitro. La belleza anidará en los defectos físicos de aquellas personas que hayan sido concebidas de manera natural.

La belleza, según el DRAE, es la "propiedad de las cosas que hace amarlas, infundiendo en nosotros deleite espiritual". La inmarcesible perfección corporal resulta extraña a la declinante condición humana. Por tanto, los maniquíes de laboratorio que empezarán a invadir el planeta dentro de poco tiempo no serán dignos de amor. En cambio, los defectos físicos ponen de manifiesto la fragilidad del hombre, llamado —como todos los seres vivos— a la muerte, y nos recuerdan que el progresivo deterioro corporal corre paralelo a su realización personal. En los defectos físicos, pervivirá la auténtica naturaleza humana y hallaremos, pues, ese deleite espiritual que implica la belleza.

Así que, amigo, no se preocupe por sus patas de gallo o por sus verruguitas en la espalda porque, en la futura sociedad eugenésica, sus imperfecciones físicas se tornarán bellas.

ERE en la DGT

El funcionario de Tráfico es cachazudo por naturaleza. Llega a la oficina a las ocho de la mañana y dedica una hora a leer la prensa en Internet. Después, abre el correo electrónico, descarga estúpidos powerpoints y se los reenvía a sus amigos. En esto llega el receso de las once. El funcionario de Tráfico sale a desayunar y aprovecha de paso para acudir al dentista o para mirar escaparates. Hacia las doce y media, suele estar de regreso en la oficina. Despacha al público, atiende alguna llamada telefónica, detrae a los conductores imprudentes los puntos correspondientes. Y a las tres de la tarde, da por concluida su extensa —que no intensa— jornada laboral.

El funcionario de Tráfico es remolón por naturaleza. No le gusta hacer exámenes, ni teóricos ni prácticos. Por eso, convoca uno a la semana como mucho y procura evitar que caiga en Navidad, en Semana Santa, en agosto, en los puentes, en las semanas blancas, en los días de guardar y en el veranillo de San Miguel.

Hace unas semanas saltó la noticia de que una surcoreana de 68 años que se había presentado por primera vez a la prueba teórica en abril de 2005 acumulaba ya 771 suspensos, a pesar de lo cual no tiraba la toalla. Pues bien: si esa perseverante mujer fuera española, probablemente recibiría antes la extremaunción que el carné de conducir. Como el funcionario de Tráfico es reacio a los exámenes, habría tardado ¡al menos treinta años! en presentarse 771 veces a la prueba teórica en España.

El funcionario de Tráfico es irresponsable por naturaleza. Una vez que fija una fecha para el examen, no encuentra inconveniente en fijar una nueva si aquélla le viene mal. Bien porque tiene que volver al dentista, o bien porque la nueva temporada ha llegado a los escaparates, pospone la prueba para el día siguiente y sanseacabó. El funcionario de Tráfico supone que los ciudadanos están a su entera disposición. Ignora que se puede perder un empleo o suspender una oposición si el examen se celebra mañana, y no hoy. El funcionario de Tráfico olvida que trabaja para los ciudadanos y se pasa las normas de urbanidad por la mediana.

El funcionario de Tráfico es arbitrario por naturaleza. Aprobar el examen teórico está en manos del alumno: de las horas que haya estudiado y de los tests que haya resuelto. Ahora bien, pasar la prueba práctica depende del estado de ánimo del funcionario de Tráfico. Si el dentista le acaba de sacar una muela, objetará que has pisado una línea invisible y te suspenderá. Si la ropa de la nueva temporada expuesta en los escaparates no le gusta, alegará que te has saltado un semáforo en un ámbar tirando a rojizo y te suspenderá. Si ha atendido muchas llamadas telefónicas en la oficina, te reprochará que conduces muy despacio y te suspenderá. Y si está de mal humor, te suspenderá porque sí.

Puesto que el funcionario de Tráfico tiende a la ociosidad y desempeña su trabajo de forma irresponsable y arbitraria, propongo un expediente de regulación de empleo en la DGT para que pueda desarrollar su holgazanería a tiempo completo.

No lo entiendo

Los ciudadanos gallegos han otorgado la mayoría absoluta al Partido Popular de Alberto Núñez Feijoo. Este resultado supone una bofetada para Emilio Pérez Touriño y Anxo Quintana, que han realizado una brillante y eficaz gestión al frente de la Xunta en estos últimos cuatro años. No concibo por qué los gallegos han vuelto la espalda al bipartito. Quizá no hayan logrado aprehender el sentido más profundo de sus acciones de gobierno.

Touriño ha sido uno de los pocos políticos del mundo que han sabido plantar cara a la crisis económica. Escuchó decir una vez al presidente Zapatero que, contra la crisis, había que consumir, consumir y consumir. Y se lo tomó al pie de la letra: "Socialistas de Galicia, consumamos con el dinero de todos los gallegos". Para empezar, se agenció un Audi A8 blindado por valor de 480 000 euros, que ríete tú del Papamóvil. Y ya puesto a dinamizar la economía, siempre en aras del interés de Galicia, reestructuró y redecoró la sede de la Consejería de Presidencia. Vaya, unas pequeñas obras que costaron dos millones y pico de euros. El despacho de Touriño se amuebló con artículos de una exclusiva firma catalana. ¡Qué mesas de nogal! ¡Vaya sillas de diseño! ¡Menuda estantería más grande! Digno de verse, de verdad. Pero lo que quedó más impresionante fue la Sala del Consejo, donde los consejeros se reúnen para regir los destinos de Galicia. Touriño compró una mesa elíptica de 26 000 euros y 19 sillas modelo Oxford de 2300 euros cada una. Pero no queda ahí la cosa: instaló, además, una cristalera que se hace opaca con un mando a distancia. Imagínate cómo sería la cristalera, que costó 170 000 euros. Conste que, para un socialista, es muy duro rodearse de tales lujos; pero el objetivo de estimular la economía compensaba el sacrificio. Lástima que los gallegos no lo hayan visto así.

Si Touriño ha destacado por su plan anticrisis, Quintana ha brillado como el artífice de la normalización lingüística. Después de tantos siglos de dominación imperial, llegó la hora del desquite, y el amigo Anxo se afanó en potenciar la enseñanza en gallego, que para eso es la lengua propia de Galicia, caramba. Transformó las guarderías de la comunidad en academias de gallego, y estableció que en los colegios la mitad de las asignaturas (las más importantes) se impartieran en gallego (y las marías, en castellano). Anxo albergaba el deseo de que la generación actual de niños gallegos promoviera un nuevo Rexurdimento cultural. Lástima que la sociedad gallega no esté preparada todavía para ese cambio.

En fin, regresa a la Xunta el PP de la austeridad y del bilingüismo, quiero decir, el PP de la parálisis económica y de la dominación imperial. Así lo han querido los gallegos. Ya se sabe que cada pueblo tiene el gobierno que se merece.

Más información:

Elecciones al Parlamento de Galicia 2009 [en gallego]